Blog del programa de rehabilitación y entrenamiento neurocognitivo en patología dual (drogodependencia + enfermedad mental)

Entradas etiquetadas como ‘violencia de género’

#25N La historia de Ícara y Amapola

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, queremos expresar nuestra repulsa a este tipo de violencia a través de las cartas de dos mujeres que hemos atendido en nuestro centro que han sido víctimas de la violencia de género y a las que llamaremos Ícara y Amapola. Para ellas y para otras muchas mujeres, sufrir este tipo de violencia les ha llevado a desarrollar y mantener problemas de adicciones a drogas o a fármacos (sedantes), además de otros trastornos neurológicos y psicológicos como ansiedad, estrés postraumático, etc.

CARTA A MI MALTRATADOR, por Ícara

Quisiera escribir la carta más bonita del mundo, pero hoy no toca. Hoy me poso frente a ti y te cuento en pocas líneas una historia de amor donde sólo estuve yo.

Hoy voy a romper mi silencio y, desde el atardecer de mi vida, me dejo volver a mis recuerdos, por un momento nada más; por un instante, quiero que sepas lo que hiciste a mi vida.

Tan sólo tenía 14 años cuando nuestros caminos se encontraron.

Me deslumbraste cuando mis ojos se encontraron con los tuyos, azules como el cielo. Para mí eras un hombre guapo, con “labia”, seguro… Eras mayor que yo. Nunca antes te había visto y empezaste a llamar mi atención. Te veía todos los días; estaba en el colegio y te veía cuando salía, en los recreos, por las ventanas de la clase, siempre estabas allí, acechando como un depredador que acecha a su presa. Hoy a eso se le llama acoso, antes no. Yo quise creer que eso era amor cuando me paraste y me dijiste que me querías, y así era, me querías para ti.

Comencé a ponerte en primer lugar, dejando a mi familia, amigos y a mí misma a un lado. Cuando mi MADRE quiso separarme de ti, me hiciste creer que era la peor madre del mundo. Cuando ella te vio, te dijo que le habías robado a su hija, y así lo hiciste… Sacándome de mi casa, apartándome de todos, y me llevaste a la que iba a ser la nuestra y allí, entre cuatro paredes, ataste mis alas que empezaban a salir, me enseñaste el miedo, la vergüenza y la culpa.

El miedo cuando levantabas tu brazo, el que tatuaste con mi nombre, y llevaba tu puño a golpearme cortándome el aire. La vergüenza y la culpa porque me humillaste cuando ponías tu pie en mi cabeza y me culpé: no había sido la mujer perfecta que esperabas. No fui la mejor hija, ni la mejor compañera, ya me lo decías cuando no te ponía la comida y la tirabas al suelo porque no era de tu agrado.

Me robaste el derecho de ser madre cuando me llevaste a consumir drogas. Madre del hijo que me dio aliento para sobrevivir a tus patadas, a tus abusos mientras le esperaba a él, a desprecios de tus celos, a la oscuridad en la que me metiste y de la que quería salir corriendo para protegerle a él de tus golpes, de tus portazos, de los cristales rotos; me llevaste por caminos donde buscaba calma y comencé a abusar del alcohol para después depender de las drogas, de las malas relaciones… No conocí otra cosa, lo que tú me enseñaste, a lo que tú me obligaste.

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Ícara (Igor Mitoraj)

Por todo, por mí, por mi hijo, hoy he vuelto (por un momento) al recuerdo desde mi LIBERTAD y, después de ver pasar mis mañanas sin sol, las que tú me regalaste, hoy, cuando he juntado los pedazos de vida que tú esparciste, cuando mis ojos han dejado de doler, alzo mis alas y vuelo por encima de todo lo que supuso mi vida y, como un bálsamo para las cicatrices que quedaron en mi alma, quiero que sepas que lo que no te mata, te hace implacable. Así miro hacia el sol y, sin deslumbrarme, seguiré caminando hasta el final de mi día (de mi vida), que ya sé quererme como tú no lo hiciste, que aprenderé a cuidarme como nadie lo supo hacer, y que al cielo pongo por testigo, que ya nada ni nadie puede hacerme daño.

Hoy, ligera de equipaje, me quedo con el fruto de mi amor, con una vida: LA MÍA.

(Ícara, 25 N 2016)

CARTA A MI MALTRATADOR, por Amapola

Sólo quiero decirte una cosa, ya que nunca dijiste nada….

Tú ¿Por qué? Por qué vienes a mis noches más solas a susurrarme, a hablarme al oído ese idioma tuyo, el que hablan los vampiros, a hacer que me cosquillee toda la cabeza por dentro hasta que me pregunto… ¿de nuevo la locura?

Tú, tu boca era un mar abierto, encrespado. Por qué no me contaste tu procedencia, por qué no me dijiste que eras un animal salvaje, hambriento… y yo una niña perdida en el bosque…

Tú encendías fuegos que luego apagabas de un golpe, como quien apaga una cerilla en el momento máximo de su fulgor.

No sabía ni podías querer más allá de la última letra de un “te Quiero”.

Eras luz en una tiniebla que te precedía, tú caminando altivo, hasta el aire necesitaba tu permiso para moverte el pelo, siempre engreñado como el de una alimaña.

Sin embargo, te erguías con sutileza, sin ser ese tu mayor don. No. El tuyo es otro. Querías ser rey, pero eras el hechicero, ese brujo que se escapó de la hoguera. Nunca pedías la redención.

A ti, el hombre siniestro, te gustaba más el castigo que el regalo. Así aprendiste. Algo, algo tenías oculto. Quizás es mejor decir que nada de ti enseñabas a la luz. Qué ironía. Tú no tenías pudor. Eras irreverente, como una misa en un funeral, como la flor en el asfalto. Rompías mis grietas con las dos manos para que la herida siempre sangrase.

Querías llegar al final del mundo, cogerlo todo y devorarlo con ansias. Ahí fallaste, sabes. Yo sólo quería acurrucarme, débil. Estaba exhausta, el bosque era cada vez más oscuro, y en tus ausencias, tus infinitas ausencias, yo intentaba dibujarte, pero ya no me acordaba de tus rasgos.poppy-8.jpg

Te necesitaba como el que necesita aire. Eras mi cordón umbilical. Mi exilio. Nací, crecí y morí en ti, cada día, como los días.

Pero no, esto va de ti,

¿Por qué me tratabas así?

Podías haberte deshecho del lodo, yo lo ansiaba, lo necesitaba, pero también a ti, así que me sumergí en el pantano una vez más.

Ahora recuerdo ese olor, pero ya no me angustia, he olido las flores, y sabes, si es verdad que el sulfuro sigue dándome vueltas en el estómago.

 Te vas apagando, sin decirme porqué. Una vez más, te saldrás con la tuya. Ese chico subido al árbol moteado de rojos me mira con su media sonrisa, con su media maldad, y se ríe. Lo sabes, sabes que me embruja ese sonido ronroneante. Pero no, esta vez no. Sólo he venido al pantano, al manglar, a tu reino de malezas, a preguntarte por qué, por qué me trataste así.

Las palabras se caen de mi boca al suelo, ya muertas por tanto uso en una batalla de silencios.

No me demoro. No me quedaré. Te deseo un próspero reinado, con tus súbditos, que siempre te serán leales. Ellos, los oscuros, como tú.

Ya me fui. Aunque me cosquillee la cabeza por dentro, la locura se desvanece con la mañana.

A tu tumba, llevaré amapolas.

(Amapola, 25 N 2016)

 

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Contra la violencia de género #25N

Desde NeuronaDos nos posicionamos contra la violencia de género compartiendo con vosotros este escrito de Yolanda, que se encuentra en nuestro centro, y ha sido víctima de violencia. Ella nos describe el perfil de un maltratador: (más…)

¿Celopatía alcohólica o patología dual?

Los celos constituyen un sentimiento o una emoción que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva (me perteneces) y cuya base es la infidelidad -real o imaginaria- de la persona amada (Echeburúa, 2001).

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La celotipia se asocia con la dependencia alcohólica

Los celos se tornan patológicos o enfermizos cuando se dan tres características nucleares:

  • la ausencia de una causa real desencadenante,
  • la extraña naturaleza de las sospechas y
  • la reacción irracional del sujeto afectado, con una pérdida de control (Echeburúa, 2001).

Por tanto, lo que confiere un carácter patológico a los celos es la intensidad desproporcionada de los mismos, el sufrimiento experimentado por el sujeto y el grado de interferencia grave en la vida cotidiana. (más…)

El tratamiento de la violencia de género en adicciones

En otras entradas hemos hablado de las consecuencias neuropsicológicas de la violencia de género en víctimas y agresores. En esta ocasión vamos a reflejar el marco de actuación que seguimos en ALUCOD para tratar la violencia de género en el tratamiento de la adicción y patología dual.

Los beneficiarios directos de ALUCOD son personas con problemas de adicción y enfermedad mental y sus familiares, siendo el ámbito de las adicciones muy extenso por ser un aspecto común a muchas otras circunstancias de la persona. Es decir, que la persona adicta tiene otras características además de la adicción que pueden clasificarse en ámbitos como el social (p.ej. ser inmigrante o pertenecer a una etnia determinada, estar desempleado, etc), el de la salud (p.ej. tener una enfermedad orgánica, como el VIH, o psiquiátrica, como una esquizofrenia u otras), o de personalidad (p.ej. ser más o menos sociable o violento, etc.). Así, cuando atendemos a una persona con problemas de adicción desde una perspectiva integral, intervenimos sobre aquellos factores psicológicos, biológicos y sociales que puedan estar manteniendo la adicción (factores de riesgo) y sobre aquellos que favorecen la abstinencia (factores de protección). La asistencia se extiende a los familiares o grupo social más cercano de la persona adicta porque forma parte crucial en su recuperación y, por tanto, en su tratamiento.

No a la violencia de género

Desde este punto de partida, la violencia de género sufrida o ejercida por la persona adicta que atendemos, es un aspecto más a tratar, máxime cuando existe una realidad social y un marco jurídico que exige una actuación por parte de aquellos profesionales que puedan tener una mayor vinculación con este tipo de violencia.

Sobre la actitud de los profesionales ante la violencia de género, la inquietud de los mismos por mejorar la salud de los usuarios debe fundamentar sus actuaciones terapéuticas. La Organización Mundial de la Salud (OMS), define salud como «un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.» Así, mejorar la salud de los usuarios atendidos por ALUCOD supone atender a todos estos aspectos, estando la violencia de género incluida al impactar directamente en ellos. Por otra parte, los profesionales de ALUCOD comparten los valores de la misma y, en este sentido, se posicionan en la lucha por erradicar la violencia de género que ocasiona consecuencias negativas para la salud de quienes la padecen, especialmente, pero también de quienes la ejercen en nuestra sociedad.

Es, por tanto, una obligación profesional y ética para los profesionales de ALUCOD abordar aquellos aspectos necesarios que contribuyan a la eliminación de la violencia de género en su trabajo cotidiano.

 La ONU, en su declaración de Beijing (4ª Conferencia Mundial sobre la Mujer, 1995), afirma que la violencia contra las mujeres “es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre los hombres y las mujeres, que han conducido a la dominación de la mujer y a la interposición de obstáculos contra su pleno desarrollo. Algunas características definitorias de la violencia de género son:

  1. Se trata más de un fenómeno social (estructural) que individual.
  2. Las agresiones se producen entre personas que tienen una relación interpersonal estrecha e íntima.
  3. Deriva de la desigualdad de poder entre hombres y mujeres.
  4. Importancia de los factores ideológicos en el mantenimiento de la violencia de género.
  5. Se trata de un proceso que se va construyendo de manera paulatina.
  6. Se ejerce desde la figura de autoridad del agresor y de la legitimidad para corregir aquello que él considera desviado.
  7. La violencia de género es algo más que agresiones físicas.
  8. Representa un trato indigno, degradante y humillante. Es una violación de los derechos humanos y las libertades.

La Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en 1993, subrayó la importancia de eliminar la violencia hacia las mujeres en la vida pública y privada e instó a los Estados miembros a que la combatieran, de conformidad con las disposiciones de la Declaración. Posteriormente, en el año 1996, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acordó que la violencia hacia las mujeres es una prioridad en salud pública en todo el mundo e instó a los Estados a que evaluaran la dimensión del problema en sus respectivos territorios.

Estas disposiciones son fruto del conocimiento de una realidad social generada por la violencia de género que vulnera la situación de gran parte de la población, constituyendo un problema social del que todos, y especialmente los agentes sociales, debemos sentirnos responsables en la puesta en marcha de estrategias que contribuyan a su eliminación.

Respecto a la realidad social sobre la violencia de género y la sensibilización de ALUCOD, como entidad que desempeña su labor en el ámbito social, creemos que debe ser un agente activo en la eliminación de la violencia de género, alineándose con las políticas nacionales e internacionales existentes en la lucha contra este tipo de violencia.

Entendemos, por tanto, que la violencia de género puede y debe tratarse desde nuestros recursos asistenciales para mejorar la situación individual de la persona adicta y los profesionales implicados en su tratamiento, la de su familia, y la de la sociedad.

ALUCOD ha definido una serie de actuaciones en el tratamiento de la violencia de género que van dirigidas a agresores, víctimas, familiares, agentes sociales y judiciales, y profesionales de la entidad.

Puedes leer el documento completo sobre el marco de actuación en violencia de género de ALUCOD aquí.