Blog del programa de rehabilitación y entrenamiento neurocognitivo en patología dual (drogodependencia + enfermedad mental)

Casa Blanca es un Centro Sanitario Ambulatorio, con número de registro: 06101261, autorizado por la Consejería de Sanidad de la Junta de Extremadura, que proporciona servicios de psiquiatría, psicología, neuropsicología, trabajo social, jurídico y forense y mediación, dirigidos a la sociedad en general, con diferentes perfiles de todas las edades.

Contamos con un equipo multidisciplinar especialista en el ámbito clínico y social, con capacidad de adaptación a cualquier tipo de demanda: consumo de drogas, adicciones a las nuevas tecnologías, enfermedad mental, trastornos de ansiedad y del estado de ánimo, problemas de conducta, discapacidad, demencias,…

Disponemos de herramientas de evaluación y tratamiento, novedosas y de alta eficacia que garantizan una buena respuesta asistencial de calidad (realidad virtual, software GRADIOR…).

PROGRAMA “MUJER Y PSICOFÁRMACOS”

En el post de hoy, daremos a conocer un nuevo programa de intervención desarrollado en el Centro Sanitario Ambulatorio Casa Blanca de Llerena (Badajoz), dirigido a mujeres que abusan o son dependientes a los psicofármacos.

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Hoy en día son muchas las mujeres que consumen psicofármacos con el fin de reducir síntomas de depresión, ansiedad y estrés, provocados muchas veces por la situación económica y los problemas familiares que enfrentan cotidianamente.

Habitualmente, los psicofármacos son recetados para combatir el insomnio, para afrontar situaciones de soledad, separación conyugal, infelicidad, duelo,…

Estos aspectos, así como la astenia primaveral, la baja autoestima, la timidez o la caída del pelo son aspectos de la vida cotidiana que han pasado a convertirse en problemas patológicos que requieren una “solución” médica.

Esto explica por qué personas sanas acuden a la consulta de su médico para pedirle pruebas, revisiones o recetas de fármacos no siempre justificadas. Los medios, la publicidad, informaciones interesadas, comentarios, etc, convencen de la existencia de un problema para el que hay una solución de tipo médico o farmacológico.

Un ejemplo muy típico es la menopausia, que ha dejado de ser un proceso fisiológico normal, propio del envejecimiento, pasando a ser tratada prácticamente como una enfermedad.

Por lo general, la función básica de los psicofármacos es hacer que ciertas neuronas se comporten de un modo diferente a como estaban actuando. Para conseguir ese efecto influyen directa o indirectamente en el modo en el que estas células nerviosas recaptan ciertos tipos de sustancias químicas, llamadas neurotransmisores. Así, por ejemplo, un psicofármaco puede hacer que cierta clase de neurona deje de captar una cantidad alta de dopamina o inhiban la recaptación de serotonina, lo que genera una reacción en cadena que hace que los síntomas de un trastorno mejoren.

Además del elevado potencial adictivo que conlleva su consumo, muchas personas continúan tomándolas, incluso sin prescripción médica, o por mayor tiempo del indicado.

La mayoría de los psicofármacos producen dependencia física y tolerancia, es decir, generan la necesidad imperiosa de tomar el medicamento para prevenir la aparición de síntomas molestos o síndrome de abstinencia y, si una persona usa el mismo fármaco durante mucho tiempo, puede necesitar dosis más elevadas para lograr el mismo efecto.

Las encuestas del Plan Nacional Sobre Drogas indican un consumo elevado de psicofármacos (tranquilizantes, hipnóticos) en Extremadura en relación a la media de España, y en mujeres en relación a los hombres.

El programa de tratamiento “Mujer y Psicofármacos” desarrollado en el Centro Sanitario Ambulatorio Casa Blanca de Llerena (ALUCOD), pretende mejorar la calidad de vida de las personas, planteando alternativas eficaces al consumo abusivo de psicofármacos.

Las intervenciones que llevamos a cabo pueden ser de modalidad individual y/o grupal.

 

Para más información pueden visitar la página web de la entidad, la plataforma digital dirigida a pacientes y familiares con problemas de adicciones y/o salud mental y nuestras redes sociales

http://www.alucod.com/

http://www.familiaydrogas.es/

https://www.facebook.com/alucod/

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O contactar con nosotros a través del teléfono 924 87 03 14 o 689 10 21 52

 

“ALUCOD por las personas. Pídenos ayuda, te sobran motivos para ser feliz”

 

Bibliografía:

http://asociacioneducar.com/cerebro-psicofarmacos

http://www.inmujer.gob.es/areasTematicas/salud/publicaciones/Seriesalud/docs/Intervdrogodep.pdf

https://www.fundacion-salto.org/documentos/Programa%20para%20buen%20uso%20de%20psicof%C3%A1rmacos.pdf

 

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¿El efecto en el cerebro de jugar a videojuegos es positivo o negativo? ¿Será tan malo como dicen algunas personas? ¿Tendrá en realidad algún beneficio?

Las ventas de videojuegos siguen aumentando año tras año. Millones de personas se divierten con videojuegos cada día, siendo el jugador promedio un adulto de más de 30 años de edad.

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Un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad Oberta de Cataluña y del Hospital General de Massachusetts de Boston en 2017, halló que jugar a videojuegos no sólo modifica el funcionamiento de nuestro cerebro, sino también su estructura, ya que se dan cambios significativos en muchas regiones de éste.

Jugar a videojuegos mejora la atención sostenida y la selectiva, además, aumenta el tamaño del cerebro, así como el desempeño de partes del cerebro responsables de las habilidades visoespaciales. Además, el uso controlado de videojuegos aumenta la memoria visual. Por ejemplo, se ha comprobado que el hipocampo derecho se agranda tanto en jugadores de larga duración, como en voluntarios a quienes se les pidió jugar durante una semana.

Diversas investigaciones, afirman que los videojuegos nos obligan a explotar todo el potencial de nuestros ojos y la forma en que éstos se comunican con el cerebro, además de agilizar nuestra capacidad de reacción de las manos (Cabeza, 2016). No obstante, un uso excesivo puede provocar picor, ojos rojos, fatiga y dolores de cabeza según diferentes estudios de diversos Colegios de Ópticos.

Por otro lado, los videojuegos usados adecuadamente también pueden ser muy útiles para revertir parte del deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.

Sin embargo, cuando se trata de videojuegos no todo es positivo:

En primer lugar, los videojuegos pueden causar la modificación del sistema de recompensa del cerebro que bombea dopamina, hormona responsable del placer, lo que podría desencadenar que los jugadores se conviertan en auténticos adictos.

Las personas adictas a los videojuegos pueden llegar a generar algunas afecciones tales como la epilepsia, hidradenitis palmar y cefalea (Mendo, 2017).

Además, se ha evidenciado una tendencia a un aumento en los niveles de testosterona en los jugadores que ganan un juego o videojuego en comparación con los que pierden (Beaven, Ingram, Gill & Hopkins, 2010). Este hallazgo no es tan evidente en la hormona cortisol (Hébert, Beland, Dionne-Fournelle, Crête & Lupien, 2005). Se sabe que tanto la testosterona como el cortisol juegan un papel importante en la adaptación del organismo, sin embargo, una elevada exposición crónica a ambas, posee efectos negativos en el organismo, como son depresión, ansiedad, aumento de flucosa sanguínea, reducción de actividad inmunológica y pérdida de memoria (Chacón Araya & Moncada Jiménez, 2017).

También  provocan la pérdida de contacto con la realidad social, emocional y familiar.

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En niños de edad preescolar se ha observado que el uso de videojuegos no les permite desarrollar importantes destrezas sociales debido a que no les estimula a tener interacciones significativas con otros niños (Bacigalupa, 2005).

También hay diferencias significativas, según la temática o contenido del videojuego. Un estudio demuestra que los juegos violentos provocan una menor actividad del lóbulo frontal inferior izquierdo y la corteza cingulada anterior, regiones implicadas con el control de las emociones y con el comportamiento agresivo. Tras una semana, el análisis de esas mismas personas sin jugar mostró una cierta recuperación de la activación de estas regiones cerebrales, no obstante los investigadores hablan de secuelas a largo plazo (Sánchez Monge, 2011).

Aquellos que se molestan con facilidad, se preocupan poco por los demás, se deprimen con frecuencia, tienden a ser neuróticos, rompen usualmente las reglas o suelen actuar sin pensar, son los más propensos a verse afectados negativamente por videojuegos violentos (De la Nuez, 2017).

En conclusión, los efectos de los videojuegos pueden ser beneficiosos siempre que se haga un uso responsable de los mismos, adecuando tanto el tiempo que se emplea como la temática del mismo.

En nuestro Centro Sanitario Ambulatorio Casa Blanca (ALUCOD) tratamos el abuso o adicción a las nuevas tecnologías para que éstas no nos perjudiquen; si crees que tanto usted, como una persona cercana, puede estar sufriendo éste problema no dudes en contactar con nosotros.

 

Bibliografía

Bacigalupa, C. (2005). The use of video games by kindergartners in a family child care setting. Early Childhood Education Journal, 33(1), 25-30

Beaven, C. M., Ingram, J. R., Gill, N. D., & Hopkins, W. G. (2010). Ultradian rhythmicity and induced changes in salivary testosterone. European Journal of Applied Physiology, 110(2), 405-143.

Cabeza, D. (2016). Adicción a los videojuegos. Ciencia y tecnología.

Chacón Araya, Y., & Moncada Jiménez, J. (2017). El efecto de los videojuegos en variables sociales, psicológicas y fisiológicas en niños y adolescentes. Retos. Nuevas tendencias en Educación Física, Deporte y Recreación, 43 – 49.

De la Nuez, D. (2017). Los efectos de los videojuegos en el cerebro según los científicos. Vix.

Hébert, S., Béland, R., Dionne-Fournelle, O., Crête, M., & Lupien, S. J. (2005).   Physiological stress response to video-game playing: The contribution of built-in music. Life Sciences, 76, 2371-2380.

Mendo, G. (2017). ¿Cómo afectan los videojuegos del cerebro humano? okdiario.

Palaus, M., Marron, E., Viejo Sobera, R., & Redolar Ripoll, D. (2017). Neural Basic of Video Gaming: A Sistematic Review. Frontiers in Human Neuroscience.

Sánchez Monge, M. (2011). El impacto cerebral de los videojuegos. El Mundo, 53 – 54.

En el post de hoy, vamos a tratar el uso de la Ayahuasca, una droga a la que popularmente se le han atribuido propiedades terapéuticas dudosas. Explicaremos su mecanismo de acción a nivel cerebral, los efectos que produce en el organismo y la problemática existente con su consumo en España. 

¿Qué es la Ayahuasca?

La Ayahuasca es una bebida con propiedades psicoactivas que tiene su origen en la región del Amazonas. A lo largo de la historia ha sido preparada y utilizada por los chamanes de tribus de esta zona como parte de ceremonias curativas y religiosas, y se le han atribuido múltiples rasgos mágicos y beneficios para la salud.

Es conocida principalmente por sus efectos en la experiencia psicológica: muchas personas que han consumido ayahuasca afirman que les ha ayudado a alcanzar una sensación de trascendencia espiritual (“viaje”), en algunos casos mantenida mucho tiempo después del consumo. En este sentido la ayahuasca puede compararse con drogas como la psilocibina y el LSD.

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Se prepara con frecuencia hirviendo Banisteriopsis caapi, una planta de la clase de las lianas que es también conocida como ayahuasca y que contiene alcaloides que inhiben la enzima MAO, junto con otra que contenga el principal factor psicoactivo: la N,N-Dimetiltriptamina o DMT. Lo más habitual es que esta segunda planta sea la Psychotria viridis o la Diplopterys cabrerana.

El término “ayahuasca” proviene del quechua “ayawaska”, que se puede traducir como “liana de los espíritus”; según la tradición de este pueblo dicha sustancia permite que el alma de quien la consume salga de su cuerpo sin necesidad de morir. En otros idiomas de Latinoamérica es llamada “caapi”, “nishi cobin”, “nixi pae”, “natem” y “shori”.

Farmacología y mecanismo de acción

La ayahuasca (Banisteropsis caapi) contiene varios alcaloides de la clase de las beta-carbolinas, que inhiben la actividad de la enzima monoaminooxidasa (MAO) y en ocasiones también la recaptación del neurotransmisor serotonina. Los más estudiados son la harmina, la harmalina y la tetrahidroharmina.

Esta inhibición de la MAO permite la difusión sanguínea y cerebral de la N,N-Dimetiltriptamina (DMT), el principio activo de la ayahuasca, que provoca los efectos psicoactivos característicos de este compuesto.

La DMT es un compuesto alucinógeno endógeno muy habitual: está presente de forma natural en muchas plantas, pero también en la sangre y en el líquido cefalorraquídeo de los seres humanos. No obstante, por el momento no se conoce con certeza cuál es la función que cumple en el organismo.

Efectos de esta droga

1- Náuseas, vómitos y diarrea

Cuando se consume ayahuasca, los efectos pueden durar hasta 10 horas. Poco después de su consumo, los síntomas presentados son náuseas, vómitos y diarrea. Sin embargo, en otras personas los vómitos pueden darse durante las alucinaciones y puede aparecer molestia abdominal que perdura durante horas.

Las personas que le dan un sentido espiritual a la ayahuasca, declaran que la fase de vómitos y diarrea se relacionan con una liberación de energía y emociones negativas acumuladas en la persona. Piensan que es como “una limpieza del alma”.

2- Estado alterado de conciencia

Posteriormente a la primera fase, aparece un estado alterado de conciencia que se caracteriza por alucinaciones, fuerte introspección, emociones positivas intensas, aceptación elevada de sí mismo y el universo, sentimientos de agradecimiento, y evocación de recuerdos personales unidos a una gran activación emocional.

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3- Malestar físico, psicológico y emocional

A pesar de todas las consecuencias de carácter positivo que se indican, su consumo también puede provocar un importante malestar psicológico y emocional de carácter temporal. Por ejemplo, puede darse despersonalización, ansiedad, miedo y paranoia. 

Otros síntomas que pueden ser negativos consisten en sudoración intensa, temblores, aumento de la presión arterial e incremento de la frecuencia cardíaca. Estos efectos se asocian con la intoxicación por DMT, además de provocar hipertensión, dilatación de las pupilas, agitación, falta de coordinación muscular y mareos.

4- Muerte

Se han registrado casos de muerte por su consumo. Parece que hay personas que presentan un estado físico que puede ser incompatible con la droga, como los que ya tienen problemas cardíacos. Esto es peligroso porque la ayahuasca aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

También puede ponerse en riesgo la vida si se toma otros medicamentos (como antidepresivos), ya que pueden interactuar con la droga aumentando y haciendo peligrosos sus efectos.

5- Trastornos psiquiátricos

Desencadena trastornos psiquiátricos si la persona es vulnerable a ellos. Si la persona está predispuesta a presentar algún trastorno psiquiátrico por antecedentes familiares, por ejemplo, el consumo de ayahuasca (al igual que ocurre con otras drogas) puede desencadenar la aparición del trastorno. Por lo que las personas con problemas psiquiátricos o más probabilidad de tenerlos no deberían consumir dichas sustancias.

6- Reducción de movimientos voluntarios

La ayahuasca incrementa los niveles de dopamina y serotonina en ciertas regiones cerebrales. Esto causa que los centros del placer se activen a la vez que otras regiones disminuyen su actividad.

Por ejemplo, una de las consecuencias es que la liberación de acetilcolina (ACH) baja. Esto da lugar a dificultades en la movilidad voluntaria de la musculatura, haciendo que los músculos se relajen.

7- Produce cambios estructurales en el cerebro

En un estudio de Bouso (2015) se sugiere que, a pesar del creciente conocimiento en el campo de los mecanismos neuronales de los efectos de estas drogas, el impacto de su consumo a largo plazo sigue sin estar del todo claro.

Parece que las sustancias agonistas de los receptores de serotonina (5HT) alteran factores de transcripción relacionados con la plasticidad sináptica. Es decir, drogas como la ayahuasca pueden producir cambios estructurales en el cerebro.

Concretamente en el estudio mencionado, se obtuvieron a través de Resonancia Magnética (RM), imágenes de los cerebros de 22 consumidores habituales de ayahuasca y 22 no consumidores.

El objetivo era medir el grosor de la corteza cerebral en ambos grupos y compararlos. Se encontró que los sujetos que tomaban ayahuasca tenían la corteza cingulada posterior significativamente más delgada que los controles, una estructura asociada con la atención, emociones y recuerdos.

Se relacionaba además con la intensidad y el tiempo de consumo, las puntuaciones en religiosidad y espiritualidad; de manera que, un consumo más intenso y prolongado en el tiempo de un sujeto con niveles altos de espiritualidad se relacionaba con menor grosor de esta área cerebral.

8- Consecuencias neuropsicológicas diversas

Un efecto importante de esta droga es que aumenta el flujo sanguíneo en regiones cerebrales prefrontales justo después de su consumo.

Sin embargo, en el estudio de Bouso et al. (2013) se indica que, a pesar de estos efectos, no se han encontrado anteriormente deficiencias cognitivas en consumidores de ayahuasca a largo plazo.

Estos autores estudiaron las consecuencias de ingerir esta droga en el rendimiento neuropsicológico, principalmente en las funciones ejecutivas (las encargadas del control mental, la planificación, la inhibición y la toma de decisiones) y en la memoria de trabajo (aquella que nos permite realizar una tarea hasta el final con éxito al recordad todos sus elementos).

Se evaluaron con distintas pruebas neuropsicológicas a 11 consumidores habituales de ayahuasca y a 13 ocasionales, antes de ingerirla y después.

Los resultados indicaban que la memoria de trabajo empeoró, mientras que los tiempos de reacción a estímulos fueron más cortos (reaccionaban más rápido), manteniéndose esto incluso después de tomar la ayahuasca.

En otra prueba, curiosamente se encontraron problemas importantes en la resolución de conflictos en los usuarios más ocasionales, mientras que los que la consumían desde hacía más tiempo a lo largo de su vida presentaban un mejor desempeño.

Los autores comentan que probablemente existan efectos compensatorios o neuromoduladores asociados con la ingesta de ayahuasca a largo plazo, es decir, el cerebro cambia a través del consumo prolongado de la droga.

9- Abre la mente

La ayahuasca modula el procesamiento emocional actuando en 3 áreas diferentes del cerebro:

– El neocórtex: es el área responsable de la percepción sensorial, las funciones motoras, el lenguaje y el pensamiento consciente. Nos permite razonar y llevar a cabo procesos de toma de decisiones. Con el consumo de la droga, esta área se vuelve hiperactiva.

– La amígdala: esta estructura participa en los recuerdos y en la regulación emocional, conectando con estructuras sensoriales. También asocia aprendizajes antiguos con las experiencias nuevas que están llegando, por eso no es de extrañar que su funcionamiento se altere cuando se ingiere ayahuasca.

– La ínsula: se encarga de conectar los impulsos emocionales con la toma de decisiones.

Parece que la ayahuasca en estas estructuras, abre nuevas perspectivas más allá del aprendizaje anterior, desconectando los recuerdos emocionales anteriores y recibiendo los nuevos. Esto puede provocar que se establezcan nuevas conexiones y se llegue a ideas y experiencias diferentes a las que normalmente podemos tener.

En definitiva, parece que la información que llega a nuestra mente se experimenta sin filtros ni pensamiento crítico, haciendo a la persona consumidora más abierta a la sugestión.

El consumo de este alucinógeno de moda se extiende por España

La ayahuasca ha llegado con fuerza a Occidente como una solución rápida y mística a los problemas de la estresante vida del primer mundo. Su uso ha atraído a todo tipo de personas, sobre todo profesionales liberales, dispuestos a pagar mucho dinero por estos viajes «espirituales» sin control.

La oferta es amplia: desde encuentros en casas de campo hasta «una experiencia única para recordar la aventura de estar vivo a bordo de un barco». La ceremonia es llamativa y sigue el ritual nativo. Podéis leer más en el siguiente enlace o en otros similares (http://www.tropic.cl/que-es-y-como-es-una-ceremonia-de-ayahuasca/).

Con una simple búsqueda en internet se pueden encontrar empresas y organizaciones que ofrecen retiros que incluyen el consumo de ayahuasca en las inmediaciones de las grandes ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Andalucía, Canarias, Baleares…).

El precio de estas sesiones, que duran entre dos y cuatro días, ronda los cuatrocientos euros. No obstante, algunos terapeutas de alto standing ofrecen terapias mucho más costosas a un público selecto.

En España existe, en torno a 80 o 100 personas, que organizan cada semana encuentros donde se consume la ayahuasca. Esta sustancia es alucinógena y adictiva y puede resultar especialmente peligrosa si cae en manos de advenedizos sin conocimientos médicos. Además, en ocasiones, ante la ausencia de auténtica ayahuasca se introducen otros alucinógenos. Una experiencia que, lejos de ser «iluminadora», puede llegar a resultar traumática. Y hasta mortal.

Se estima que pueda haber unas 800 personas que toman ayahuasca cada semana en España. Una moda peligrosa que se extiende a marchas forzadas.

Cabe decir que este brebaje no sirve como remedio a problemas de adiciones, como se publicita habitualmente.

Situación legal de la Ayahuasca en España

El problema para clasificar esta droga -o incluso llamarla así- es que la ayahuasca (el brebaje que se ingiere) es, en realidad, la combinación de dos plantas: la ayahuasca propiamente dicha y la chacruna, que es la que contiene DMT, la sustancia psicoactiva.

La producción y comercio de DMT es ilegal. Está prohibida por el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de las Naciones Unidas de 1971, al que se ha adscrito España.

Pero en la práctica se trata de una cuestión porcentual: la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU ha fijado la cantidad de DMT que un preparado debe contener para considerarse ilegal en un nivel muy superior al que se da en la naturaleza. Así que cuando se producen detenciones, suelen terminar en absolución ante la dificultad de establecer el porcentaje de DMT presente en el material intervenido.

La ayahuasca carece, en cualquier caso, de una legislación propia. Y se permite su uso en contextos religiosos, como puede ser la iglesia de Santo Daime, de origen brasileño y reconocida oficialmente en España.

España es más permisiva que otros países europeos, lo que nos está convirtiendo en uno de los epicentros en Europa de su consumo.

 

 

Bibliografía:

https://psicologiaymente.net/drogas/efectos-ayahuasca

http://www.abc.es/sociedad/abci-ayahuasca-alucinogeno-moda-extiende-espana-201803172129_noticia.html

http://www.laverdad.es/sociedad/alucinogeno-alegal-moda-20180410124452-nt.html

https://usadbienlaayahuasca.wordpress.com/2016/01/23/la-realidad-de-la-ayahuasca-en-espana-y-europa-3/

https://www.lifeder.com/efectos-ayahuasca/

 

 

 

 

 

 

Los trastornos destructivos del control de los impulsos y de la conducta (DSM-V) se caracterizan por problemas en el autocontrol del comportamiento y las emociones, que se traducen en conductas que violan los derechos de los demás (por ejemplo: agresión o destrucción de la propiedad), o llevan al individuo a conflictos importantes frente a las normas de la sociedad o las figuras de autoridad.

Dentro de los trastornos destructivos del control de los impulsos y de la conducta se encuentran los siguientes: trastorno negativista desafiante, trastorno explosivo intermitente, trastorno de la conducta, trastorno de la personalidad antisocial, piromanía y cleptomanía.

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A menudo los trastornos destructivos se presentan de forma comórbida, en especial asociados al trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), cuando existen factores desencadenantes biológicos y/o ambientales como consumo de sustancias, entornos desestructurados, experiencias de bullying, problemas socio-afectivos y antecedentes familiares

La agresividad impulsiva tiene una neurobiología subyacente y un componente hereditario del 44 al 72% (Palao, 2016).

Las investigaciones neurológicas han hallado que estos individuos presentan por lo general: menor tamaño craneal y volumen encefálico, asimetría del lóbulo frontal, descenso de actividad de la corteza prefrontal con disminución del flujo sanguíneo, alteración de memoria, atención y concentración, menor volumen del hipocampo y amígdala, incremento de concentración de dopamina, adrenalina, noradrenalina y cortisol; niveles alterados de serotonina en corteza prefrontal y niveles altos de testosterona (Palao, 2016). Por otro lado, el procesamiento emocional humano y del control de impulsos, sugiere el especial protagonismo de la corteza prefrontal, el sistema límbico, los ganglios basales y el tallo cerebral (Sánchez, 2013).

También cabe destacar, que estos trastornos se dan más frecuentemente en hombres que en mujeres. La principal explicación la encontramos en las hormonas sexuales, ya que los andrógenos actúan cómo facilitadores de la combatividad y la dominancia, de hecho, existen datos que confirman que las mujeres con estos trastornos presentan unas cifras androgénicas mayores a las habituales (Tobeña, 2017)

No obstante, las psicopatías femeninas también se dan. Éstas usan mucho menos la violencia física por una cuestión biológica, pero emplean más tácticas de agresividad indirecta como marginar, retirar totalmente la atención o practicar el ostracismo (Tobeña, 2017)

Siguiendo el enfoque de la neurobiología, la agresividad aparece, cuando el impulso mediado por el sistema límbico frente a estímulos productores de ira no es suficientemente contenido por la inhibición y es canalizado hacia un comportamiento violento. La excesiva reactividad de la amígdala cerebral, combinada con una regulación prefrontal inadecuada, da lugar a un aumento de la probabilidad de comportamiento agresivo. La serotonina facilita la inhibición prefrontal, por lo que una actividad serotoninérgica inadecuada puede aumentar la agresividad (Palao, 2016).

En el caso de la impulsividad posiblemente estén implicados al menos dos circuitos cerebrales que funcionan conjuntamente: un circuito sostenido sobre el sistema de la amígdala, responsable de gestionar las emociones y que se encuentra perturbado cuando la impulsividad es elevada, y un sistema prefrontal, que es el responsable del proceso reflexivo y que actúa inhibiendo conductas (Williams & Potenza, 2008)

Para prevenir este tipo de patologías asociadas es fundamental el diagnóstico precoz y una intervención temprana eficaz y multidisciplinar. De esta manera, se consigue evitar que el problema se agrave o que la persona afectada pueda provocar situaciones complejas derivadas de la falta de control de impulsos.

El tratamiento psicológico debe aportar pautas y proporcionar herramientas a la persona afectada para que pueda controlar sus impulsos, corregir las conductas desviadas y evitar situaciones complejas antes de que se produzcan.

En caso de estar viviendo una situación similar o si te sientes identificado con el tema que estamos tratando, no dudes en pedir información en nuestro Centro Sanitario Ambulatorio Casa Blanca (ALUCOD).
Podemos ayudarte.

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La adicción a las drogas

A continuación, os dejamos la conferencia del Dr. Sergio Mora (Jefe del Laboratorio de Farmacología del Comportamiento de la Universidad de Chile), que nos habla sobre la evolución del concepto de las adicciones y proporciona una explicación de estas conductas desde el punto de vista del aprendizaje (patológico) y las neurociencias.

“La adicción es una enfermedad cerebral crónica y recurrente que se evidencia por la exposición prolongada a los efectos reforzadores de la droga”

El uso de drogas modifica la función cerebral de manera crítica, cambios que persisten incluso tiempo después de abandonar el consumo. El cerebro adicto es diferente al del cerebro no adicto, respecto a actividad metabólica, disponibilidad de receptores, expresión genética y reactividad a las claves ambientales.

Interesante discurso del Dr. Sergio Mora, que trabaja en investigación en el comportamiento y en la experimentación animal, y sobre los efectos de la farmacología en el cerebro.

 

Dr. Sergio Mora Gutiérrez

Jefe del Laboratorio de Farmacología del Comportamiento de la Universidad de Chile

Fuente: Asociación Educar