Blog del programa de rehabilitación y entrenamiento neurocognitivo en patología dual (drogodependencia + enfermedad mental)

Con motivo del Día Mundial sin Alcohol, nos gustaría compartir la experiencia de dos personas que se encuentran actualmente en tratamiento en la CT Casa Roja de Llerena (ALUCOD).

Estos relatos han sido redactados de manera anónima, con el objetivo de aumentar el compromiso hacia la abstinencia y sensibilizar a la sociedad en torno al consumo de alcohol y sus consecuencias.

Una realidad menos visibilizada y más estigmatizada en el caso de las mujeres, en las que el consumo de alcohol y psicofármacos es una práctica muy extendida.

EN EL SUELO

Como cada anochecer, a solas con mi nostalgia, mi mente vuela hacia ti y tu recuerdo me abrasa.

Sí, a ti. Te escribo a ti alcohol, ya que te has encargado de hacer que me aleje de mis amigos, de mi familia e incluso de mi trabajo.

Dicen de ti que ayudas a olvidar. Yo hoy quiero pedirte un favor: Quítate del medio, no me seduzcas, déjame de nuevo caminar, porque quiero volver a recordar cómo era mi vida cuando no te conocía. Qué distinto era todo, con mis amigos, con mi familia. Era yo, no tú el que se divertía.

Hoy ya no soy un alcohólico y me dirijo a ti como un caballero para pedirte un último favor: Que no hagas de mi estómago tu tumba y que mueras en el suelo.

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EL INSOMNIO

¿Cuáles son sus causas?

Hay muchas causas que pueden causar problemas para dormir.

Diferenciamos entre causas médicas y causas externas:

  • Causas médicas: Nos referimos a todas aquellas enfermedades que pueden estar afectando a los procesos necesarios para que se produzca el sueño. También se incluiría dentro de esta categoría el embarazo y la menopausia.

Un grupo de investigadores del Hospital Provincial nº2 de Cantón (China) ha arrojado cierta luz sobre las causas que pueden provocar este trastorno del sueño y sugieren un posible origen neurológico. La investigación realizada ha identificado que los pacientes que sufren insomnio presentan a su vez alteraciones en las fibras de la materia blanca cerebral. Estas fibras son las encargadas de conectar las distintas partes del cerebro y si sufren algún daño podrían interrumpir las comunicaciones cerebrales.

  • Causas externas: Hacen referencia a procesos ambientales que pueden influir, como, por ejemplo: malos hábitos, toma de medicamentos o de drogas, etc.

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¿Son muy común los problemas de sueño?

El famoso insomnio es mundialmente conocido y muy habitual en las consultas de los profesionales.

El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente. Su rasgo esencial según el DSM-5 es la insatisfacción con la cantidad o calidad del sueño.

¿Afecta el estrés a la calidad del sueño?

Sí, el estrés diario y los acontecimientos traumáticos son una de las causas más habituales que pueden llevar a una persona a no ser capaz de conciliar el sueño. Preocupaciones relacionadas con la salud, con la economía, con el trabajo, con los hijos, etc., hacen que tu cerebro no descanse y se mantenga activo. De la misma manera, un hecho traumático importante como puede ser la pérdida de un familiar, pasar por un divorcio, o un despido inesperado, … por supuesto también pueden causar insomnio.

¿Pueden los alimentos que ingerimos afectar al sueño?

Sí, sobre todo la cena; cuando cenamos mucha cantidad y/o alimentos muy grasos, al cuerpo le cuesta más hacer la digestión y por ello también después coger el sueño. La digestión será pesada, puede haber reflujo gástrico, acidez estomacal, … que hagan que además la persona tumbada esté mucho más incómoda.

¿Los medicamentos también influyen?

Muchos medicamentos y pastillas que se toman habitualmente pueden afectar al sueño: antidepresivos, medicinas para la alergia, para el asma, para la tensión arterial, para la gripe…

Ojo con esto porque igual ahí está el origen.

¿Y los estimulantes y drogas también afectan?

Sí, el café, el té y otras bebidas con cafeína… beberlas a última hora de la tarde o de la noche puede impedir que se concilie el sueño. Lo mismo ocurre con la nicotina, su consumo puede afectar al sueño. En relación al alcohol puede provocar somnolencia y ayudarte a conciliar el sueño, pero una vez dormido impide que se alcancen las fases del sueño más profundos, lo que provoca que te despiertes de forma interrumpida en mitad de la noche.

¿Tiene el sueño diferentes fases?

Sí, no todo el descanso ni el sueño es igual una vez que nos metemos en la cama: nuestro sueño es cíclico y se dividen en ciclos de 90 minutos aproximadamente que se repiten durante las horas de sueño.

  • Fase 1 o etapa de adormecimiento: Esta primera etapa comprende aproximadamente los primeros minutos del sueño, desde que estamos en periodo de vigilia hasta que nos dormimos. Es una etapa de transición.
  • Fase 2 o etapa de sueño ligero: Esta fase ocupa aproximadamente el 50% de nuestro sueño. Es la etapa en la que el cuerpo va desconectando lentamente de aquello que hay en nuestro entorno y tanto nuestra respiración como nuestro ritmo cardíaco se van ralentizando. Dentro de esta fase se suceden etapas de gran actividad cerebral con otras de menor intensidad, algo que hace que sea muy difícil despertarnos cuando estamos en ella. Un sueño muy común de este tipo de fase es cuando nos soñamos que caemos por un precipicio y nos despertamos súbitamente.
  • Fase 3 o etapa de transición: Se trata de una etapa corta de dos o tres minutos, en la que nos acercamos al sueño profundo. Es cuando nuestro cuerpo se encuentra en un estado de relajación profunda.
  • Fase 4, etapa de sueño profundo o de sueño Delta: Suele ocupar UN 20% del total del ciclo del sueño. Es la etapa más importante de todas, ya que va a determinar la calidad de nuestro sueño. Durante esta fase es muy difícil despertarnos, nuestro ritmo respiratorio es muy bajo, igual que nuestra presión arterial que suele descender entre un 10 y un 30%.
  • Fase de sueño REM o etapa de sueño paradójico: Ocupa un 25% de nuestro ciclo de sueño. Dura entre 15 y 30 minutos.

Esta fase se caracteriza por tener una alta actividad cerebral, muy similar a la que tenemos mientras estamos despiertos, sin embargo, nuestros músculos se encuentran bloqueados. Es la fase en la que soñamos y captamos información del exterior.

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 ¿Puede ser síntomas de un trastorno de salud mental?

La depresión, la ansiedad o el trastorno por estrés postraumático son trastornos que se acompañan de manera muy frecuente con insomnio.

Existe una mayor vulnerabilidad en ciertas características de la personalidad a entrar en el círculo vicioso en el que la ansiedad por intentar dormir reduce la posibilidad de quedarse dormido, aumentando la aprensión y el miedo a la cama; y se trata de personas con mayor tendencia a la preocupación, con tendencia pesimista. perfeccionistas y exigentes, con necesidad de mantener todo bajo control, dificultad de exteriorizar sus problemas, etc.

 ¿Son todos los insomnios iguales o existen tipos diferentes?

Existen tres tipos de insomnio diferenciados por el momento en el que se manifiestan:

  1. Insomnio inicial o de comienzo del sueño:

Se refiere a la dificultad para quedarse dormido. A todos nos ha ocurrido, nos metemos a la cama y nos paramos de dar vueltas tratando de no pensar nada para poder dormir. Pero a pesar de esto, no lo conseguimos y acaban siendo las tres de la madrugada.

  1. Insomnio intermedio o del mantenimiento del sueño:

Este tipo de insomnio está asociado a frecuentes despertares a lo largo de la noche. Muchos os sentiréis identificados también con este tipo de insomnio. Es frecuente no tener dificultades para dormir al acostarnos, pero a lo largo de la noche no parar de despertarnos. Incluso algunos de estos despertares pueden ser de larga duración, impidiendo de nuevo el sueño.

  1. Insomnio tardío supone el despertarse temprano:

Por ejemplo, a las 5 de la mañana, con dificultad o imposibilidad de volverse a dormir.

Los pensamientos que se suelen tener asociados al insomnio pueden condicionar la presencia de éste. Cuanto mayor es la activación fisiológica y los pensamientos sobre la necesidad de dormir, mayor probabilidad existe de no conseguir alcanzar la relajación que conduce al sueño.

De esta forma, es posible acabar entrando en un círculo vicioso en el que la preocupación por falta de sueño es lo que nos impide dormir y nos provoca el malestar asociado a la falta de sueño.

 ¿Cuáles son las consecuencias del insomnio?

El sueño es tan importante para la salud como una dieta saludable y la actividad física regular. Cualquiera que sea la razón para no dormir, el insomnio puede afectar tanto mental como físicamente. Las personas que padecen insomnio informan de tener una calidad de vida peor en comparación con aquellas que duermen bien:

  • Peor desempeño en el trabajo o en la escuela.
  • Disminución del tiempo de reacción al conducir y un mayor riesgo de accidentes.
  • Trastornos de salud mental: como depresión, trastorno de ansiedad o abuso de sustancias
  • Aumento del riesgo y la gravedad de enfermedades o afecciones a largo plazo, como presión arterial alta y enfermedades cardíacas, cefaleas, diabetes, obesidad…

 

¿Cuántas horas se deben dormir?

Las horas totales de sueño necesarias varían mucho de una persona a otra, aunque la media general oscila entre siete y ocho horas y media, podemos encontrar personas que necesiten 4horas de sueño para rendir de forma adecuada, a personas que necesitan 10 horas, siendo ambos valores dentro de la normalidad.

 ¿Por qué las personas mayores suelen dormir mal?

Es habitual que conforme vamos cumpliendo años el sueño se vaya deteriorando y surjan más problemas para conciliarlo. La regulación del sueño depende entre otros factores de la melatonina  y con la edad disminuye la cantidad que se produce en el organismo.

 ¿Es cierto que mientras más dormimos más sueño tenemos?

Yo creo que a todos nos ha pasado, hemos dormido más horas de las habituales y parece que tenemos más sueño que otro día que hemos dormido 4 o 5 horas. Y sí tiene una explicación que se llama resaca de sueño. La explicación es que el reloj biológico (que está ubicado en el cerebro y es el que establece el ciclo de vigilia y sueño) se desincroniza, por ejemplo, después de un fin de semana en el que hemos dormido mucho.

¿Se puede recuperar el sueño?

No, dormir poco entre semana e intentar compensar durante el fin de semana u otro día no sirve. Esto es una creencia muy generalizada, pero el sueño no es acumulativo, y tu salud no se va a ver beneficiada porque otro día duermas más horas de las recomendadas.

¿Dormir de día es igual que dormir de noche?

No, porque el cuerpo segrega melatonina sólo por la noche y esta es la hormona responsable de inducirnos al sueño y de regular el ritmo cardíaco. Sin embargo, los especialistas dicen que el cuerpo puede llegar a adaptarse y conseguir un sueño reparador durante el día. Una buena noticia para las personas que trabajan de noche.

¿Cuáles son los malos hábitos que se suelen tener respecto al sueño?

Hay un montón de variables: no llevar una rutina concreta o un horario habitual de sueño, ver la televisión o estar delante de pantallas electrónicas minutos previos a dormirse, dormir una gran siesta, realizar ejercicio muy intenso antes de dormir…

Los ritmos circadianos están en nuestro organismo a modo de reloj interno y su función es regular entre otras cosas el sueño. Si se cambian o se alteran el cuerpo se resiste y el insomnio aparece.

Ejemplo de esto es lo que ocurre tras viajes de muchas horas o las personas que trabajan con cambios de jornadas.

 ¿Cómo afectan las pantallas al sueño?

Es un mal hábito muy extendido, solemos ver el móvil antes de acostarnos, respondemos a los mensajes de WhatsApp o incluso consultamos nuestros perfiles de las redes sociales; y estos pueden ser en muchos casos los responsables de la mala calidad del sueño. Esto tiene una explicación muy sencilla, la luz de las pantallas bloquea la producción de melatonina, esa sustancia de la que tanto estamos hablando, y, por tanto, resulta contraproducente para conciliar el sueño.

¿Qué consejos nos das para mejorar los problemas de sueño?

Los buenos hábitos de sueño son fundamentales para prevenir el insomnio y fomentar y promover un sueño profundo y de esta manera el descanso.

  1. Revisa en primer lugar si tomas medicación, que los efectos secundarios de estas pastillas pudieran provocar insomnio.
  2. Intenta acostarte y despertarte habitualmente a la misma hora y también los fines de semana. De esta forma no volveremos loco a nuestro ritmo circadiano y estableceremos una rutina.
  3. Evita o limita el consumo de cafeína, alcohol y otras sustancias estimulantes como la nicotina.
  4. Haz cenas ligeras y saludables. Esto te ayudará a hacer bien la digestión y por consiguiente dormir mejor.
  5. Práctica alguna actividad física. La actividad debe ser moderada a lo largo de la tarde para que surta más efecto. El deporte hará que te relajes y que estes también más cansado/a.
  6. Rechaza las largas siestas pues lo único que harán es que te cueste dormir por las noches.
  7. Acuéstate sólo cuando tengas sueño. No mire la televisión, no escuche la radio, ni coma o lea en la cama.
  8. Si no puede conciliar el sueño después de 10-15 minutos de intentarlo, levántese de la cama e intente relajarse, si tras la relajación no siente sueño, realice fuera del dormitorio algún tipo de actividad monótona y aburrida que no exija concentración, ni resulte interesante para usted.

Repita esta operación tantas veces como sea necesario a lo largo de la noche.

  1. Crea un ritual que de verdad te relaje y te calme antes de dormir. A mucha gente le funciona leer un ratito, darse una ducha o un baño relajante, escuchar la radio, escuchar música clásica… prueba y lo que a ti te funcione será lo correcto.

 

 ¿Qué le pasa al cerebro cuando no dormimos correctamente?

Una única noche de insomnio es suficiente para producir un daño cerebral; a largo plazo, dicho daño cerebral llega incluso a ser permanente.

Un nuevo estudio en el Journal of Neuroscience ha descubierto que las células responsables de la limpieza cerebral se aceleran, llegando incluso a destruir conexiones cerebrales e incluso en neuronas sanas.

Por otro lado, un equipo de científicos de las Universidades de Oslo y Oxford, han resuelto en su último trabajo que, aparte de que la falta de sueño acelera el envejecimiento del cerebro, también altera su tamaño, disminuyendo el volumen cerebral.

 

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno de origen neurobiológico que se inicia en la edad infantil y que afecta entre un 3-7% de niños en edad escolar. Los síntomas principales son la hiperactividad, la impulsividad y el déficit de atención.

Hiperactividad

Se manifiesta por un exceso de movimiento en situaciones en que resulta inadecuado hacerlo y en diferentes ámbitos (casa y escuela). Estos niños tienen grandes dificultades para permanecer quietos cuando las situaciones lo requieren (se levantan del asiento, lo tocan todo, no paran quietos, parecen movidos por un motor). Hablan en exceso y producen demasiado ruido durante actividades tranquilas.

Inatención

Se caracteriza por dificultades para mantener la atención en tareas que suponen un esfuerzo mental durante un tiempo. Parecen no escuchar, les cuesta seguir órdenes e instrucciones y tienen dificultades para organizar tareas y actividades, con tendencia a los olvidos y a perder objetos. Suelen distraerse con facilidad ante estímulos poco relevantes. Las dificultades de atención suelen aparecer más frecuentemente durante la etapa escolar cuando aumenta la exigencia académica.

Impulsividad

Se manifiesta por impaciencia, dificultad para aplazar respuestas o esperar el turno. A menudo interrumpen y dan respuestas precipitadas antes de que las preguntas hayan sido completadas. En general, se caracterizan por actuar sin pensar, no teniendo presente las consecuencias de su conducta.

Los niños y adolescentes con TDAH tienen problemas para controlar su comportamiento y ajustarse a las normas, de ahí las dificultades de adaptación a nivel familiar, escolar y social.

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Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos mentales el trastorno por déficit de atención e hiperactividad tiene tres variantes:

  • Tipo combinado: Se encuentran presentes los tres síntomas principales (inatención, hiperactividad e impulsividad).
  • Tipo con predominio del déficit de atención: Cuando el síntoma principal es la inatención.
  • Tipo con predominio hiperactivo-impulsivo: Cuando la conducta que predomina es la hiperactividad e impulsividad.

Los estudios han demostrado que los niños y niñas con TDAH presentan una alteración cognitiva en las llamadas funciones ejecutivas: en inhibición de respuesta, vigilancia, memoria de trabajo y planificación.

Por otro lado, con frecuencia los niños con TDAH pueden tener otros problemas asociados, como trastornos de conducta, ansiedad o problemas de aprendizaje.

El origen del trastorno es una alteración en el funcionamiento cerebral, localizada en las áreas de la corteza prefrontal y sus conexiones con los ganglios basales, estructuras que desempeñan un papel importante en el control de la postura y el movimiento voluntario.

El factor genético existe y está asociado a factores ambientales como prematuridad, encefalopatías, bajo peso al nacimiento y consumo de tabaco, alcohol y otras drogas durante la gestación.

El tratamiento del TDAH en niños y adolescentes se realiza de manera individualizada en función de cada paciente y su familia. Tiene por objetivo mejorar los síntomas y reducir la aparición de otros trastornos asociados, ya que por el momento no existe una cura para este problema.

En niños y adolescentes con TDAH con repercusión moderada o grave en su vida diaria, se recomienda el tratamiento combinado, que incluye tratamiento psicológico conductual, farmacológico e intervención psicopedagógica.

Con los fármacos reducimos los síntomas del TDAH, mejorando el rendimiento escolar y el comportamiento del niño y las relaciones tanto en casa como en la escuela. Al mismo tiempo, potencian el efecto de las intervenciones psicológicas y psicopedagógicas.

Desde el Centro Sanitario Ambulatorio Casa Blanca, de Llerena, ofrecemos además un programa de tratamiento conductual para los padres, que tiene como objetivo dar información sobre el trastorno, enseñarles a modificar la conducta de sus hijos, incrementar sus habilidades, mejorar la relación paterno-filial mediante una mejor comunicación y atención al desarrollo del niño.

 

Bibliografía:

¿Qué es?

https://www.fundacioncadah.org/web/articulo/tdah-guias-para-educadores.html

Para más información, pueden visitar la página web de la entidad, la plataforma digital dirigida a pacientes y familiares con problemas de adicciones y/o salud mental y nuestras redes sociales

http://www.alucod.com/

http://www.familiaydrogas.es/

https://www.facebook.com/alucod/

https://twitter.com/alucod?lang=es

 

O contactar con nosotros a través del teléfono

924 87 03 14 o 689 10 21 52

“ALUCOD  POR LAS PERSONAS. ¡PÍDENOS AYUDA!, TE SOBRAN MOTIVOS PARA SER FELIZ…”

El uso de internet está cada vez más difundido en el mundo globalizado en el que vivimos.

Aunque esta herramienta en un principio nos permite hacer mejoras en nuestro día a día (recabar información, mantener el contacto a través del correo electrónico, etc.) su utilización, con fines recreativos, excesiva y persistente puede conducir a una adicción. De hecho, su importancia clínica y epidemiológica la sitúa como una de las patologías emergentes de mayor impacto en el siglo actual.

El trastorno de dependencia de la red se ha conocido con muchos nombres: desorden de adicción a Internet –Internet Addiction Disorder (IAD)- (Goldberg, 1995), uso compulsivo de Internet (Morahan-Martin y Schumacker, 1997), o uso patológico de Internet – Pathological Internet Use (PIU)- (Young y Rodgers, 1998b).

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Las principales señales de alarma que denotan una adicción a Internet o a las redes sociales y que pueden ser un reflejo de la conversión de una afición en una adicción son las siguientes:

  1. Privarse de sueño (<5 horas) para estar conectado a la red, a la que se dedica tiempos de conexión anormalmente altos.
  2. Descuidar otras actividades importantes como el contacto y el compartir con la familia, las relaciones sociales, el estudio o el cuidado de la salud.
  3. Recibir quejas en relación con el uso de la red de alguien cercano, como los padres o los hermanos, sin prestarles atención o negando el uso desmedido.
  4. Pensar en la red constantemente, incluso cuando no se está conectado a ella y sentirse irritado excesivamente cuando la conexión falla o resulta muy lenta.
  5. Intentar limitar el tiempo de conexión, pero sin conseguirlo, y perder la noción del tiempo.
  6. Mentir sobre el tiempo real que se está conectado o manejando un videojuego.
  7. Aislarse socialmente, mostrarse irritable y bajar el rendimiento escolar o laboral.
  8. Sentir euforia y activación anómalas cuando se está delante del ordenador.

Lo importante en la adicción no es la actividad concreta que genera la dependencia, sino la relación que se establece con ella. Es una relación negativa, incluso destructiva que el sujeto se muestra incapaz de controlar. Lee el resto de esta entrada »

En la entrada de hoy, os dejamos un reportaje realizado por Francisco Díaz Muñoz, estudiante de periodismo de la Universidad de Sevilla, sobre la percepción del consumo de alcohol en nuestra sociedad.

En la entrevista, han colaborado profesionales de ALUCOD, con el fin de acercar la realidad de esta problemática y eliminar mitos.

El alcohol, desde hace mucho tiempo, ha sido un elemento de cohesión en nuestra sociedad, una sociedad que lo ha ligado de forma normalizada a la diversión, la fiesta o, incluso, a la relajación. Todo ello oculta, en ocasiones, un problema banalizado y escondido entre nosotros, el abuso o adicción a una sustancia tóxica.

Por FRANCISCO DÍAZ. Fotografía de M. ÁNGEL

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El alcohol es algo que está presente, queramos o no, en nuestras vidas. Desde que nacemos, vemos alcohol, y lo vemos como algo más, algo que, de forma intrínseca, es parte de nuestra sociedad. Desde muy temprana edad, estamos expuestos a un ambiente en el que el alcohol es un punto central en las relaciones sociales, algo que aprendemos de padres, hermanos, abuelos o amigos, algo que de forma canónica comienza con un intento de unión con tus cercanos y que, a lo largo de la vida de una persona, va tornándose de una forma en otra. Para desconocimiento de muchos, es una droga, la más consumida en España (conforme al estudio EDADES 2017-2018, un 75.2% de la población consumen alcohol).
Según un estudio realizado de 2002 a 2014 por la Organización Mundial de la Salud en Europa, los jóvenes han descendido su consumo levemente (un descenso mucho más ligero en España). En nuestro país, sin embargo, la edad de inicio de consumo se produce cada vez antes. Pero, de todas formas, a nivel europeo, se detecta un pequeño aumento de abstemios, esos “seres extraños” que no prueban una gota de alcohol y, aun así, en su mayoría, conviven de forma totalmente normal en un ocio donde esté esta sustancia es, por norma, un punto esencial de cohesión.
El alcohol está estrechamente ligado al ocio y el entretenimiento máximo, conceptos que las instituciones públicas, mediante diversas campañas, han intentado desvincular para conseguir un consumo legal y responsable, sobre todo en los jóvenes. Algo muy complicado, separar lo que, por siglos en los que no se conocían sus defectos, ha sido algo totalmente normalizado. De nuevo, según la OMS, cada año se producen 3,3 millones de muertes a nivel mundial debido a la bebida, lo que supone cerca de un 6% de todas las defunciones, además de provocar una gran parte de trastornos y enfermedades tanto mentales como físicas.

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Antonio Muñoz, abstemio

LOS ABSTEMIOS EXISTEN. Vivimos en una época en la que la diversidad es un activo muy importante en nuestra convivencia. Las personas abstemias constituyen una ínfima minoría, sin voz, sin poder, desprestigiada por la dictadura del alcohol. Charlamos con uno de ellos, Antonio Muñoz. Tiene 20 años y estudia Medicina en Badajoz. Le encanta el deporte y la música, sobre todo tocar la guitarra. Antonio es una persona sociable, alegre y considera que el alcohol no le ha hecho nunca falta. Muñoz acude a los botellones con “su refresco y su vasito” y se relaciona ampliamente en estos ambientes. “Es un poco raro, pero yo me rio y me lo paso bien con mis amigos borrachos sin beber alcohol”, reconoce.

Considera que beber es un hábito que viene de la sociedad: “empecé con ese hábito desde pequeño y lo seguí, no influyéndome mucho por mis amigos. Es un hábito, del hábito se hace la necesidad. La gente empieza bebiendo por moda y se acostumbra a tirar del alcohol para atreverse a hacer cosas que no harían normalmente. Como se han acostumbrado a eso, es lo que más fácil les resulta para pasarlo bien, pero es un foco de mala salud”. Y no miente al decir esto. De nuevo, según la OMS, cada año se producen 3,3 millones muertes a nivel mundial debido a la bebida, lo que supone cerca de un 6% de todas las defunciones, además de provocar una gran cantidad de trastornos y enfermedades tanto mentales como físicas. Todos estos datos son armas del Estado para acercar a los ciudadanos al consumo responsable o moderado. Es una meta más difícil, pero realista, a largo plazo.
Pero, ¿es saludable un consumo responsable? ¿una copa de vino o una cerveza al día? Pues según el Global Burden of Disease, el mayor estudio a nivel mundial sobre las causas de enfermedad y muerte, esto no sería correcto, ya que, aunque un consumo pequeño no produce desperfectos en nuestro organismo, un consumo continuado sí aumenta el riesgo.

“BEBER ES LO NORMAL”. Hablamos con Cristina y María Eugenia, ambas estudiantes de 20 años. La primera estudia Magisterio en Córdoba, la segunda se encuentra de Erasmus en la ciudad alemana de Colonia estudiando Traducción e Interpretación. Son “bebedoras sociales”, así lo consideran ellas mismas. Es decir, utilizan el alcohol como medio para la socialización y para una mayor diversión. Pero, ¿por qué? Ellas lo justifican así: “es algo que va relacionado con salir, lo ves en tus padres o tus hermanos mayores y quieres probarlo, quieres hacerte mayor”. Ambas empezaron a beber a los 16 años. En España, según la encuesta ESTUDES, la edad media de inicio de consumo son los 16.6 años. “Cuando sales está todo el mundo bebiendo” repiten ambas, recalcando el poder cohesionador de la bebida. “El alcohol te quita la timidez que puedas tener, yo he hecho muchos amigos estando borracha que luego han seguido siendo amigos cercanos y he pasado momentos inolvidables” afirma María Eugenia. En cambio, como los principales perjuicios del alcohol ve “hacer cosas que no harías normalmente y que luego te arrepientas de ellas el día siguiente”.
Las dos creen que el concepto del alcohol está tan unido a la diversión que consideran que viene de ahí esa “exaltación de borracheras”. “La gente piensa que mientras más hayas bebido, mejor te lo vas a pasar, y quien más bebe y más aguanta es más fuerte y más guay, y no es así”.
Cristina ve el alcohol como una herramienta, “una herramienta para pasárselo mejor”. De todas formas, cree que hay muchas personas que sí son adictas, ya que no pueden salir sin emborracharse porque, si no lo hacen, no se divierten. “Yo no necesito emborracharme para pasármelo bien y sé cuándo parar, pero hay gente que no, la gente que a las siete de la mañana todavía se están echando cubatas ya tienen un problema. Yo no bebo sola, solo con gente y en momentos puntuales”. Este sería el perfil de un bebedor social, que, aunque pueda alcanzar en ocasiones el consumo de riesgo, no presenta síntomas de adicción.

img-20190102-wa0026CRISTINA BERMEJO, PSICÓLOGA de ALUCOD(Asociación de Lucha contra la Droga) y Directora del Centro Sanitario Ambulatorio Casa Blanca de Llerena, opina que es necesario “concienciar a la población de los peligros del alcohol y eliminar y generar hábitos saludables como alternativas de ocio, ya que el alcohol es una droga”. Y esto parece que es algo desconocido para gran parte de la población: “El alcohol se percibe como una droga disponible, de fácil acceso y es vista como poco peligrosa, sin embargo, es la única droga que puede producir la muerte durante el síndrome de abstinencia junto a algunos barbitúricos”.

ALUCOD, PARA CUANDO EL ALCOHOL SE CONVIERTE EN PROBLEMA 
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DESDE 1990, ESTA ONG PRESTA SERVICIO DESDE LLERENA (BADAJOZ) A PERSONAS CON ADICCIONES Y ENFERMEDADES MENTALES, DOS ALTERACIONES QUE SUELEN IR UNIDAS. EL ALCOHOLISMO, ENTRE OTRAS ADICCIONES, ES UNA DE LAS QUE MÁS SE DAN EN ESTE CENTRO, QUE AYUDA A ESTAS PERSONAS A RECUPERAR SU VIDA ANTES DE LA DEPENDENCIA.

Existe una clara diferencia entre uso, abuso y dependencia de una droga. El uso consiste en un consumo esporádico y puntual; el abuso, en cambio, supone un grado más, un uso desproporcionado del alcohol. El consumo por atracón o binge drinking, algo que en las últimos años ha ido aumentando su frecuencia, sobre todo en los jóvenes, consiste en ingerir grandes cantidades de alcohol en poco espacio de tiempo (botellón). Por último, la dependencia se caracteriza por una adaptación psicológica, fisiológica y bioquímica como consecuencia del consumo reiterado.
Además, el consumo repetido del alcohol, como cualquier otra sustancia adictiva, puede conducir a una situación en la que se hace necesario tomar cantidades crecientes de esta para experimentar los mismos efectos que antes se conseguían con cantidades más pequeñas. Este fenómeno se llama tolerancia, y se explica por la adaptación del organismo a la presencia habitual de la droga en la sangre y en el cerebro. Estas también podrían ser consideradas las etapas hasta llegar a la adicción al alcohol y otras drogas.
Pero, antes de eso, es indispensable entender cómo se llega a ese punto. La psicóloga explica lo siguiente: “Para entender la adicción, hay que tener en cuenta la predisposición de la persona y una serie de factores de riesgo como la edad, la baja autoestima, la elevada necesidad de aprobación social, dificultad para manejar el tiempo libre, bajo aprovechamiento escolar, falta de habilidad para tomar decisiones o resolver problemas, baja cohesión familiar, ausencia de normas, falta de integración escolar, etc”. Además, señala que “la adolescencia es la etapa de máxima vulnerabilidad frente a las adicciones”.
El equipo profesional de ALUCOD, trabaja con personas que presentan adicciones (a sustancias o comportamentales) asociadas a trastornos psiquiátricos (trastornos de personalidad, trastornos psicóticos, trastornos del estado de ánimo,…). “Es lo que se conoce como patología dual”, explica Bermejo. Esto se presenta en el 80% de los casos que atendemos. Esta situación agrava la evolución y el pronóstico de los pacientes. La adicción puede preceder o ser una consecuencia de la enfermedad mental”.

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Julián Mena, ex alcohólico

UNA NUEVA VIDA. En Campillo de Llerena, a 46 kilómetros de Llerena, en la provincia de Badajoz, ha residido toda su vida Julián Mena. 47 años, hostelero, deportista, currante, jovial. Ex alcohólico.
Julián regenta un bar en su pueblo, el “Bar Mena”, del que es propietario desde hace 16 años. Un bar/cafetería/pub y que, en algún momento, también fue una pensión repleta de turistas o personas de paso por la localidad campilleja. El local, ideado y creado por su padre 32 años atrás, fue donde, desde los 13 años comenzó a trabajar. Luego, cuando sus hermanos salieron del pueblo, él prefirió quedarse en el negocio familiar. Pero en agosto de 2017, el problema de Julián era insostenible y el bar tuvo que cerrar sus puertas para que él ingresara en la Casa Roja de ALUCOD, donde permaneció 6 meses interno para intentar solucionar, junto a profesionales y otros pacientes, su complicada situación.
Su historia con el alcohol comienza como la de muchos jóvenes. “Era deportista y, en un principio, no bebía mucho. En la romería o en la feria, ¿quién no se ha emborrachado en una feria? En esas fechas había que beber medio obligado por los amigos. Pero, eso sí, no tenía un hábito diario”. Era, digamos, otro bebedor social.
Data el comienzo de su alcoholismo en un problema con su pareja, hace algunos años. “Empecé ahí con depresiones y recurrí al alcohol, que era lo que tenía al lado. Me podía haber dado por coleccionar sellos, pero me dio por beber”.
Su consumo tornó de ser esporádico a diario y cada vez mayor. “Al principio solo bebía por la tarde, bebía whisky, pero, desde por la mañana, ya estaba deseando que llegaran las cinco de la tarde para ponerme a beber cubatas. Poco a poco, comencé a beber antes. Primero a las dos de la tarde, y ya, luego, bebía hasta por la mañana. Bebía una y ya no podía parar hasta que me caía al suelo”.
Su vida social se vio reducida enormemente ante el poder que el alcohol ejercía sobre él. Julián pasó de ser una persona muy sociable a aislarse totalmente. “Toda la gente me empezó a preguntar que qué me pasaba y yo negaba que tuviera un problema. Los clientes se iban del bar y me decían que era por no verme en ese estado. Mis amigos me llamaban para quedar y yo les ponía excusas para seguir bebiendo. Entonces no quería saber nada de nadie. He perdido muchos momentos de disfrutar con mi familia y amigos por ello”. Con respecto a su estado físico, cada vez era peor. Se sentía siempre cansado, “hinchado”. Y su estado emocional también era nefasto.
En esta situación Julián cree que, en primera instancia “tienes que reconocer que tienes un problema, una enfermedad crónica, y tienes que querer curarte. Luego, en la rehabilitación te enseñan a conocerte y, siguiendo las pautas de los profesionales”.

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                  JULIÁN MENA Y EL ALCOHOL
Las borracheras diarias, acompañadas de la enorme preocupación de sus familiares y amigos por su notable dependencia, hicieron que ingresara en un centro terapéutico por varios meses para retomar su vida normal.

Tras su rehabilitación, el campillejo salió muy reforzado y recuperó su vida normal, esa que el alcohol se había llevado sin pedir permiso. Volvió a ser quien realmente era. Recuperó relaciones con amigos, amplió su vínculo con la familia y, en verano de 2018, con la ayuda de su familia, reabrió su querido bar con un cambio: solo se abriría en fiestas, sobre todo en Navidad, Semana Santa y verano. “No me merece la pena tenerlo abierto si no es fiesta, este bar no tiene su clientela como lo tienen otros del pueblo, además que, si tengo que estar aquí un día normal de invierno cuando no hay nadie y tienes que estar todo el día aquí y ponerme otra vez mal…Lo hacemos también por tradición, mi padre estuvo 30 años en Alemania para hacer este bar”. En la actualidad, ante la poca rentabilidad del bar, se gana la vida “con lo que sale”. Ahora recoge aceitunas y espera trabajo en la bolsa de empleo de servicios múltiples de su municipio.
Ha vuelto también al deporte. Practica baloncesto, fútbol, ciclismo o senderismo, mostrando que el deporte es una seria alternativa para plantar cara al ocio etílico. Incluso es parte de la directiva de club de fútbol del pueblo, el UD Campillo. La actividad física ha sido uno de los activos por los que él decide rehabilitarse. “Con mi problema, no hacía nada de nada, me pasaba el día sentado. Ahora es diferente”.
Su estado provocó la suspensión de su grupo de Carnavales, de los que él es muy aficionado. Tras su fortificada vuelta, este grupo ha vuelto con Julián, entre otros, escribiendo las letras y cantando con la alegría de años pasados.
Todavía acude de vez en cuando a Casa Roja, para realizar sus debidos seguimientos y, de paso, saludar y charlar con distintos amigos que dejó allí. A veces, también acude a charlas. Todo ello, le ayuda a dejar cada día más atrás su conflicto.
El alcohol, para él, es algo que está normalizado en la sociedad cuando “es la droga más peligrosa por ese motivo. La gente empieza a beber por presión de los amigos y, luego, hay gente que le gusta”.
Saca a la palestra un tema importante, el blanqueamiento del alcoholismo en la sociedad: “Cualquier persona puede ser enfermo alcohólico, incluso personas que no se emborrachan. Si tienen un consumo diario, tienen un problema. Ya cuando te hace falta para ser persona, eres un enfermo alcohólico”.
El alcohol, afortunadamente, ha desaparecido de su vida. Durante las Navidades, fechas en las que la sustancia toma relevancia en las reuniones familiares y fiestas, estuvo rodeado de un montón de personas bebiendo alcohol. “Ahora salgo con mis amigos que beben y me lo paso genial sin beber, me relaciono mejor con todos. Antes no era podía soportar hacerlo, no”.
Julián ya no piensa en el alcohol, o al menos no se le pasa por la cabeza volver a consumirlo, como le han enseñado en la Casa Roja de ALUCOD, donde descubrió realmente que este tiene más factores negativos que positivos para su vida y su salud tanto mental como física, además de entender que es una droga, por muy blanqueada que la sociedad nos la presente.

TODOS ELLOS, los abstemios, los bebedores sociales o los alcohólicos son parte de grupos sociales, maneras de clasificar a una persona que consume o no, en mayor o menor medida, con mayor o menor dependencia, una sustancia tóxica legal, disponible en casi todos lados y, también, disponible para casi todas las edades. La fácil accesibilidad de una sustancia estupefaciente supone un gran peligro para la salubridad pública tanto de jóvenes como de adultos que ven ahí una manera aceptada ampliamente de dejar atrás sus problemas por unas horas, incapacitando al organismo de pasarlo bien por sí mismo. Se busca todavía el mítico “consumo responsable”, pero solo como un punto de control antes de llegar a la meta de una regularización más seria de la bebida en la sociedad. Las instituciones públicas intentan, como pueden, regularlo, pero parece inevitable que acabe en manos de adolescentes, personas con problemas o personas que se conviertan, por diversos motivos, en dependientes de él. La prohibición, ante el arraigo de la droga en la sociedad no se presenta como alternativa factible. En cambio, sí lo es contribuir a una firme campaña de concienciación de los peligros, las enfermedades y la inestabilidad que entraña el alcohol y, sobre todo, su abuso, ese que, en muchas ocasiones, desemboca en una enfermedad llamada alcoholismo, un mal crónico, progresivo y, en ocasiones, hasta mortal. Otro objetivo en las campañas ha sido la desmitificación del concepto del alcohol, pero parece que aún queda un largo trecho por delante para conseguir que el consumo disminuya. Es imposible obligar a la gente a dejar algo que forma tan parte de una cultura. Estamos en una sociedad de libertades donde hay que buscar el bien común, pero, a través de diferentes medidas, se podría conseguir un uso más responsable y evitar el abuso y la dependencia. Decía Aristóteles que “el virtuoso es aquel que actúa entre el exceso y el defecto, en el término medio”. Muchas personas se toman esta frase como una referencia de estilo vital, pero los que beben deberían también tomarlo para su vida con el alcohol. La sociedad está cambiando, otro tipo de ocio es posible, pero, al menos, si se te ocurre ponerte una cerveza, un vaso de vino o licor, o un cubata, procura no perder esa razón tan exclusiva que tenemos la mayoría de los homo sapiens.●

 

Podéis acceder a la publicación del mismo,  a través del siguiente link: https://palabrasenproceso.wordpress.com/2019/01/30/una-mas/

 

“ALUCOD  POR LAS PERSONAS. ¡PÍDENOS AYUDA!, TE SOBRAN MOTIVOS PARA SER FELIZ…”

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