Blog del programa de rehabilitación y entrenamiento neurocognitivo en patología dual (drogodependencia + enfermedad mental)

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¿EL ALCOHOL MATA NEURONAS?

El alcohol daña casi todos los órganos vitales de nuestro cuerpo. Pero no mata neuronas.

Este mito se convirtió en una creencia popular o leyenda urbana que aún perdura en la actualidad.

La idea surgió en América al final de la I Guerra Mundial. Tras la aprobación de la 18ª enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, más conocida como Ley Seca, el Movimiento por la Templanza americano, además de alertar contra la relación del alcohol en la pobreza y la violencia doméstica, empezó a difundir el rumor de que el alcohol mataba nuestras células nerviosas y se extendió a otros países europeos.

Las prohibiciones contra el consumo de alcohol fueron un fracaso y solo beneficiaron al crimen organizado que despertó la producción ilegal, el tráfico clandestino y el mercado negro.

Aun así, esta afirmación no quiere decir que el alcohol no pueda dañar el cerebro.

Actualmente, se sabe que el consumo crónico de alcohol produce cambios estructurales en el cerebro.

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Su consumo afecta a las conexiones neuronales del cerebelo, zona de la que dependen el aprendizaje y la coordinación motora, y modifica la estructura física y la función de las neuronas espinosas medianas, el tipo principal de células que se encuentran en el cuerpo estriado dorsomedial, una región del cerebro que impulsa comportamientos dirigidos a objetivos. Estas neuronas pueden facilitar o inhibir la realización de comportamientos específicos debido a uno de los dos tipos de receptor de dopamina: D1 o D2. (más…)

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NEOFILIA: LA ADICCIÓN POR LO NUEVO

Nuestra cultura nos empuja cada vez más a querer tener constantemente lo último, lo más nuevo e increíble. Vivimos en una época en la que hay una sobreabundancia tanto de recursos como de información.

La neofilia es un problema de conducta que se caracteriza por la obsesión a las innovaciones, a tener lo más novedoso. Se presenta generalmente asociado al campo de la tecnología, donde las innovaciones avanzan con tanta rapidez que cuesta mantenerse actualizado con los últimos dispositivos.

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Podemos entender al neófilo como una persona que se siente inusualmente excitado frente a las novedades. Entre los principales afectados se encuentran: los hackers, los amantes de la tecnología y aquellos individuos integrantes de subculturas sociales como los geeksnerdsneonerds, entre otros. (más…)

CEREBRO Y RESILIENCIA

La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo.

Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. La muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financieros serios, etc., son sucesos que tienen un gran impacto en las personas, produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional.

En ocasiones, las personas necesitan un apoyo profesional para poder dar la cara a sus problemas y conseguir sentirse mejor. Desde el Centro Sanitario Ambulatorio Casa Blanca de Llerena, animamos a las personas que se encuentren en una situación adversa, a que acudan a nuestros profesionales para que les ayuden a salir de los problemas más fortalecidos, ya que hay personas que se adaptan mejor que otras a situaciones de estrés o presión.

La resiliencia es una habilidad, y por tanto, una capacidad que podemos desarrollar y entrenar.

NO DES LA ESPALDA (1)

El cerebro, es el encargado de regular los mecanismos neurobiológicos cognitivos y psicológicos vinculados con la respuesta de resiliencia.

Esta capacidad se vincula a una serie de áreas cerebrales muy concretas: la neocorteza cerebral; y, a nivel subcortical, al complejo amigdalino, el hipocampo y el locus coeruleus.

La actividad a nivel hormonal y de neurotransmisores también favorece o dificulta nuestra capacidad para ser resilientes.

La testosterona en el estrés y en situaciones adversas desciende su nivel, lo que provoca merma de la atención, disminución de la proactividad y de la autoconfianza, pobre asertividad, estados de ánimo con predominio depresivo, dificultad para ejercer el pensamiento colateral, disfunciones sexuales y poca creativad.

Ante una situación amenazante, se segrega adrenalina, noradrenalina y cortisol en nuestro cerebro. Se ha comprobado que las personas resilientes tienen una concentración menor de estos neurotransmisores, a diferencia de aquellas que siguen percibiendo la amenaza psicológica de manera persistente.

Además, el cerebro de las personas resilientes se caracteriza también por un uso muy equilibrado de la dopamina, relacionado con la recompensa y la gratificación. En los estados crónicos de ansiedad y estrés, nuestro cerebro dejaría de liberar esta sustancia química. De ahí, que aparezca la sensación de indefensión y la dificultad para actuar con resiliencia.

Y es que, el estrés moderado nos prepara para la acción, pero cuando las preocupaciones, los miedos, el recuerdo del pasado y la ansiedad por el futuro nos atenaza, ese distrés se vuelve crónico y altera el cerebro genética y neurológicamente.

Las personas poco o no resilientes padecen frecuentes e intensos episodios de reactivación de la memoria consciente del momento estresante como pensamientos compulsivos e intrusivos.

Para que nuestro cerebro encuentre el equilibrio neuroquímico, es necesario gestionar de forma adecuada nuestras emociones.

Existe relación entre la resiliencia y la capacidad intelectual, de manera que, las personas con mayor volumen de conocimientos tienen mayor poder para  procesar y afrontar las situaciones complicadas.

También se dan diferencias de género. Las mujeres son más creativas y resilientes ante situaciones que requieren mayor empatía y percepción, en comparación con los hombres.

 

Siempre es un buen momento para invertir más en nosotros mismos, para aprender a encarar con mayor energía, fuerza y optimismo nuestras pequeñas y grandes adversidades.

Si quieren desarrollar su capacidad de resiliencia, en Centro Sanitario Ambulatorio Casa Blanca de Llerena os ayudamos.

 

Para más información, pueden visitar la página web de la entidad, la plataforma digital dirigida a pacientes y familiares con problemas de adicciones y/o salud mental y nuestras redes sociales

http://www.alucod.com/

http://www.familiaydrogas.es/

https://www.facebook.com/alucod/

https://twitter.com/alucod?lang=es

 

O contactar con nosotros a través del teléfono

924 87 03 14 o 689 10 21 52

“ALUCOD  POR LAS PERSONAS. ¡PÍDENOS AYUDA!, TE SOBRAN MOTIVOS PARA SER FELIZ…”

 

Bibliografía:

https://asociacioneducar.com/cerebro-resiliencia

https://www.aboutespanol.com/que-es-la-resiliencia-2396440

https://lamenteesmaravillosa.com/el-maravilloso-cerebro-emocional-de-las-personas-resilientes/

https://lamenteesmaravillosa.com/la-neurobiologia-de-la-resiliencia/

BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA A NIVEL CEREBRAL

La actividad física influye en nuestro estado de ánimo y la capacidad de memoria, atención y nivel de concentración. Además, nos protege de enfermedades como el Alzheimer, la demencia y la depresión.

En el post de hoy, trataremos los beneficios del ejercicio físico en nuestro cerebro, de la mano de la Doctora Wendy A. Suzuki, profesora de Ciencia Neural y Psicología en el Centro de Ciencia Neural de la Universidad de Nueva York.

“El ejercicio es la actividad más transformadora, que uno puede hacer hoy por su cerebro”.

Hacer ejercicio físico tiene beneficios inmediatos, duraderos y protectores del cerebro.

Aumentan los niveles de neurotransmisores como la dopamina, serotonina y noradrenalina, la habilidad de adaptación y concentración y el tiempo de reacción.

Con la práctica habitual cambia la anatomía del cerebro. La corteza cerebral y el hipocampo aumentan su volumen. Esto es muy importante, ya que son las áreas más susceptibles a enfermedades neurodegenerativas y a un declive normal cognitivo debido al envejecimiento.

Si queremos conseguir todos estos beneficios, basta con hacer ejercicio tres o cuatro veces a la semana durante unos 30 minutos y agregar ejercicio aeróbico.

En ALUCOD, la práctica deportiva es considerada fundamental para la rehabilitación de las personas a las que atendemos y existen talleres y actividades específicas para lograr la máxima recuperación bio-psico-social de nuestros usuarios.

Para más información, pueden visitar la página web de la entidad, la plataforma digital dirigida a pacientes y familiares con problemas de adicciones y/o salud mental y nuestras redes sociales

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Bibliografía:

https://www.psyciencia.com/video-wendy-suzuki-los-beneficios-del-ejercicio-que-cambian-nuestros-cerebros/

EL CEREBRO DE UNA PERSONA ADICTA AL SEXO

La adicción al sexo o sexo compulsivo, se refiere a un conjunto de conductas con formato repetido y de carácter compulsivo dirigidas a mantener relaciones sexuales, habitualmente con diferentes parejas, con el fin de satisfacer un intenso y frecuente deseo sexual. Se calcula que un 6% de la población puede sufrir este trastorno.

Se trata de una cadena de conductas estreotipadas más allá del control del sujeto, que interfieren en su vida cotidiana, pero la persona no puede dejar de practicarlo a pesar de las consecuencias negativas: sentimientos de culpa, inminente ruptura de pareja, daño ocasionado a la familia, temor a enfermedades de transmisión sexual, problemas económicos o amenaza de pérdida de empleo.

La conducta habitual del sexoadicto parte de un impulso incontrolado dirigido a la práctica sexual física y anónima, en un acto breve, frecuentemente poco satisfactorio, que se repite con intervalos variables siempre cortos -entre algunas horas y escasos días-, con parejas distintas y sin reparar en los perjuicios de toda índole que tal conducta ocasiona a uno mismo y a su familia.

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Puede adoptar múltiples formas: desde la masturbación compulsiva, las relaciones promiscuas breves con múltiples parejas heterosexuales u homosexuales, los encuentros sexuales con personas desconocidas o la frecuentación habitual de prostíbulos, hasta el uso de pornografía (vídeos, revistas, ciberporno) o de líneas telefónicas eróticas, en donde la persona intenta satisfacer fantasías sexuales de toda índole.

Se trata de un hábito sexual carente de connotaciones afectivas. Como ocurre también en otras conductas adictivas (Echeburúa y Corral, 2010; Potenza, 2006), lo que lleva a la búsqueda de la relación sexual es más el alivio del malestar que la búsqueda del bienestar. El sexo se convierte en un remedio para reducir el desasosiego emocional y la actividad sexual en algo morboso y obsesivo. De este modo, se utiliza el sexo como una estrategia (inadecuada) de afrontamiento.

Además, es una adicción invisible, pues a diferencia de otras adicciones químicas, no se puede objetivar la conducta mediante controles o analíticas.

Afecta más a hombres que a mujeres.

CAUSAS DE LA ADICCIÓN AL SEXO

Las causas de este trastorno no están del todo claras. En la infancia de algunos adictos al sexo puede haber abusos o traumas sexuales (que los afectados frecuentemente suelen negar o desconocer), existencia de una familia de origen problemática o desestructurada, o fracaso social. En otras personas, sin embargo, es el fracaso de una relación afectiva en la vida adulta, vivido de forma muy dramática, lo que actúa como desencadenante. Otras veces se trata de personas con discapacidad mental o de enfermos mentales con trastornos psiquiátricos severos que se implican en este tipo de conductas estereotipadas.

Existen también algunos rasgos de personalidad que hacen a la persona más vulnerable a la adicción al sexo, como es el caso de la elevada impulsividad, la búsqueda de sensaciones nuevas o los rasgos obsesivos (Janssen, Goodrich, Petrocelli y Bancroft, 2009). En general, la insatisfacción, las carencias afectivas y las sustancias adictivas (alcohol y cocaína) están detrás de un síndrome capaz de destruir a quien lo padece.

Las características que presentan las personas adictas al sexo se asemejan a aquellas que presentan trastornos del control de los impulsos (como por ejemplo la ludopatía), el trastorno obsesivocompulsivoTDAH, la depresión y los trastornos de personalidad (histriónico, narcisista, paranoide).

Entre las personas de riesgo a desarrollar esta adicción se encuentran aquellas que cuentan con una baja autoestima, que muestran una insatisfacción con su imagen corporal, que presentan algún tipo de disfunciones sexuales o que tienen un historial insatisfactorio de relaciones de pareja.

 PERFIL DE LA PERSONA ADICTA AL SEXO

La persona adicta al sexo suele presentar las siguientes características:

  • Varón joven (denominada satiriasis, en varones y ninfomanía en el caso de las mujeres).
  • Problemas de control de impulsos, falta de concentración,… La satisfacción sólo la obtienen en el momento, sintiéndose posteriormente culpables por haber mantenido la relación.
  • Persistencia en la conducta a pesar de las consecuencias negativas.
  • Tienen pensamientos sobre temas sexuales casi de forma constante y de manera intrusiva.
  • La persona no es capaz de controlar su impulso sexual.
  • Promiscuo/a, su conducta sexual es ocultada mediante engaños, mentiras.
  • Frecuentemente recurren a la masturbación, encuentros con desconocidos, cibersexo, pornografía, prostitución…
  • El tiempo dedicado a la búsqueda de sexo le puede llevar al aislamiento, además de traerle problemas económicos y familiares.
  • Baja autoestima.
  • Presentan malestar similar al síndrome de abstinencia cuando no consiguen mantener relaciones sexuales.

 CEREBRO Y ADICCIÓN AL SEXO

La adicción al sexo parece estar relacionada con una anormalidad bioquímica o con ciertos cambios químicos en el cerebro. Al igual que existe un mecanismo de supervivencia y recompensa en nuestro cerebro respecto a la comida o las drogas, puede existir una vía común respecto al interés por el sexo. Las regiones cerebrales que se activan en las personas adictas al sexo son el córtex del cíngulo anterior, la amígdala y el estriado ventral, los mismos centros de recompensa que se activan en el cerebro de los adictos cuando visualizan la sustancia a la que están enganchados.

Algunos estudios han apuntado a que las lesiones en la corteza prefrontal medial del cerebro dan lugar a comportamiento sexual compulsivo. De la misma forma, personas provenientes de familias disfuncionales o víctimas de abusos son los individuos más proclives a caer en este trastorno de carácter sexual.

El comportamiento sexual adictivo se gesta, en la mayoría de los casos, en la mente, donde las fantasías sexuales y los pensamientos eróticos se convierten en la válvula de escape de los problemas laborales, las relaciones rotas, la baja autoestima o la insatisfacción personal. Otras veces es el alcohol o alguna otra droga estimulante, como la cocaína, lo que pone en marcha el circuito adictivo. La cocaína libera la dopamina, justamente el mismo neurotransmisor que activa el deseo sexual (Goodman, 2008).

¿ES LA ADICCIÓN AL SEXO UNA PATOLOGÍA?

El manual diagnóstico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR no lo contempla como entidad diagnóstica por sí mismo, si bien, incluye a este tipo de alteraciones dentro del Trastorno Sexual no Especificado.

Sin embargo, el DSM-V  denomina la adicción al sexo, como un trastorno de la Hipersexualidad. Un trastorno obsesivo compulsivo, por el cual los afectados son absolutamente incapaces de controlar voluntariamente sus pensamientos.

Los síntomas generales para su diagnóstico son:

  • Falta de control sobre la conducta sexual inapropiada.
  • Comportamiento sexual persistente con características autodestructivas.
  • Incapacidad de evitar o reprimir dicha conducta.
  • Cambios severos de humor relacionados con la actividad sexual (por ejemplo depresión o euforia).
  • Aumento gradual del número de relaciones sexuales.
  • Inversión de una cantidad de tiempo excesiva para buscar relaciones sexuales.
  • Interferencia negativa de esta conducta sexual en las actividades sociales ocupacionales o de ocio, o consecuencias de tipo médico o legal.

Son síntomas de adicción: pasar muchas horas en los chats eróticos o buscando cibersexo; buscar personas anónimas para desarrollar fantasías sexuales que normalmente no se realizan en la vida real; alternar el cibersexo con los teléfonos eróticos; masturbarse mientras se está en un chat erótico; y preferir obtener el placer sexual en Internet antes que en la relación con la propia pareja.

Si bien todas las parafilias (pedofilia, exhibicionismo, travestismo, prácticas sadomasoquistas, etcétera) cumplen criterios de adicción sexual, la adicción al sexo no tiene por qué ser necesariamente parafílica.

CONSECUENCIAS DE LA ADICCIÓN AL SEXO

La dependencia al sexo tiene su reflejo en la aparición de un síndrome de abstinencia caracterizado por nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, dolores de cabeza, temblores e insomnio.

Asimismo, la persona se habitúa a los estímulos sexuales, por lo que éstos necesitan ser cada vez más excitantes para poder experimentar el goce inicial (tolerancia) (Echeburúa, 1999). El adicto pierde varias horas todos los días en la búsqueda del objetivo sexual en una espiral de sexo sin control. El orgasmo genera insatisfacción, pero esta lleva, a su vez, a la búsqueda compulsiva del placer.

Como en el caso del resto de las adicciones, la adicción al sexo conlleva consecuencias negativas en la vida cotidiana: desmoronamiento de la autoestima, pérdida de la pareja, riesgo de contraer sida y enfermedades de transmisión sexual, problemas legales derivados del acoso sexual, pensamientos obsesivos en relación con el sexo e incluso intentos de suicidio. También, es habitual dejar de lado el cuidado del aspecto físico y de la salud, así como las actividades sociales, laborales o familiares (Kalichman, Cherry, Cain, Pope y Kalichman, 2005).

Esta adicción genera un grado alto de sufrimiento, ansiedad, vergüenza y autodestrucción. La vida sexual se acaba viviendo en secreto y con culpa.

TRATAMIENTO DE LA ADICCIÓN AL SEXO

Como ocurre en todas las adicciones, el paso imprescindible para salir de ellas, consiste en aceptar el problema como algo real que manipula y perjudica nuestra actividad diaria. Desde el Centro Sanitario Ambulatorio Casa Blanca abordamos esta problemática.

El objetivo del tratamiento de la adicción al sexo es enseñar al paciente a controlar la compulsión al sexo y ayudarle a mejorar sus relaciones interpersonales. Las técnicas cognitivo-conductuales son las que se muestran más eficaces en este tipo de trastornos. El proceso de intervención desde estas técnicas se basa en una evaluación previa del problema que es seguida de un programa de tratamiento de educación sexual, el cambio de actitudes sexuales, manejo de emociones y relaciones interpersonales y técnicas de exposición con prevención de respuesta dirigidas a controlar los comportamientos compulsivos.

Para ello, se combinan diferentes estrategias dirigidas a adquirir un control sobre la manifestación psicofisiológica de la emoción (por ejemplo mediante técnicas de relajación) y sobre la manifestación cognitiva de la misma (por ejemplo técnicas de detección del pensamiento, autoinstrucciones…).

Para poder seleccionar la técnica más apropiada a utilizar en cada adicto al sexo es fundamental tener en cuenta tanto las características del paciente (rasgos de personalidad, recursos personales, intentos previos de solución) como el funcionamiento del problema (historia previa, desarrollo, factores que mantienen actualmente el problema…).

Las estrategias cognitivas y de manejo emocional anteriormente mencionadas deben combinarse con entrenamientos conductuales, consistentes en la combinación de diferentes técnicas basadas en el aprendizaje de nuevas conductas o en la eliminación de las ya existentes. Los entrenamientos conductuales enseñan al paciente a hacer frente a la situación (el deseo de mantener la relación sexual) sin llevar a cabo la compulsión (mantener la relación sexual). A este tipo de técnica se le denomina exposición programada con prevención de respuesta.

En algunos casos, la psicoterapia debe acompañarse de terapia farmacológica prescrita por el psiquiatra. Los ISRS son fármacos antidepresivos que se han mostrado altamente eficaces en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo y que también son frecuentemente empleados para el tratamiento de la adicción al sexo.

 

 Para más información, pueden visitar la página web de la entidad, la plataforma digital dirigida a pacientes y familiares con problemas de adicciones y/o salud mental y nuestras redes sociales

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Bibliografía:

https://psicologiaymente.net/neurociencias/hipersexualidad-cerebro-adicto-al-sexo

http://www.enlinea.cij.gob.mx/Cursos/Hospitalizacion/pdf/echeburua.pdf

https://www.abc.es/salud/noticias/20140714/abci-sexo-adiccion-cerebro-201407141134.html

https://lamenteesmaravillosa.com/la-adiccion-al-sexo-o-satiriasis/

https://www.webconsultas.com/mente-y-emociones/adicciones/que-es-la-adiccion-al-sexo