Blog del programa de rehabilitación y entrenamiento neurocognitivo en patología dual (drogodependencia + enfermedad mental)

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BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA A NIVEL CEREBRAL

La actividad física influye en nuestro estado de ánimo y la capacidad de memoria, atención y nivel de concentración. Además, nos protege de enfermedades como el Alzheimer, la demencia y la depresión.

En el post de hoy, trataremos los beneficios del ejercicio físico en nuestro cerebro, de la mano de la Doctora Wendy A. Suzuki, profesora de Ciencia Neural y Psicología en el Centro de Ciencia Neural de la Universidad de Nueva York.

“El ejercicio es la actividad más transformadora, que uno puede hacer hoy por su cerebro”.

Hacer ejercicio físico tiene beneficios inmediatos, duraderos y protectores del cerebro.

Aumentan los niveles de neurotransmisores como la dopamina, serotonina y noradrenalina, la habilidad de adaptación y concentración y el tiempo de reacción.

Con la práctica habitual cambia la anatomía del cerebro. La corteza cerebral y el hipocampo aumentan su volumen. Esto es muy importante, ya que son las áreas más susceptibles a enfermedades neurodegenerativas y a un declive normal cognitivo debido al envejecimiento.

Si queremos conseguir todos estos beneficios, basta con hacer ejercicio tres o cuatro veces a la semana durante unos 30 minutos y agregar ejercicio aeróbico.

En ALUCOD, la práctica deportiva es considerada fundamental para la rehabilitación de las personas a las que atendemos y existen talleres y actividades específicas para lograr la máxima recuperación bio-psico-social de nuestros usuarios.

Para más información, pueden visitar la página web de la entidad, la plataforma digital dirigida a pacientes y familiares con problemas de adicciones y/o salud mental y nuestras redes sociales

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Bibliografía:

https://www.psyciencia.com/video-wendy-suzuki-los-beneficios-del-ejercicio-que-cambian-nuestros-cerebros/

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EL CEREBRO DE UNA PERSONA ADICTA AL SEXO

La adicción al sexo o sexo compulsivo, se refiere a un conjunto de conductas con formato repetido y de carácter compulsivo dirigidas a mantener relaciones sexuales, habitualmente con diferentes parejas, con el fin de satisfacer un intenso y frecuente deseo sexual. Se calcula que un 6% de la población puede sufrir este trastorno.

Se trata de una cadena de conductas estreotipadas más allá del control del sujeto, que interfieren en su vida cotidiana, pero la persona no puede dejar de practicarlo a pesar de las consecuencias negativas: sentimientos de culpa, inminente ruptura de pareja, daño ocasionado a la familia, temor a enfermedades de transmisión sexual, problemas económicos o amenaza de pérdida de empleo.

La conducta habitual del sexoadicto parte de un impulso incontrolado dirigido a la práctica sexual física y anónima, en un acto breve, frecuentemente poco satisfactorio, que se repite con intervalos variables siempre cortos -entre algunas horas y escasos días-, con parejas distintas y sin reparar en los perjuicios de toda índole que tal conducta ocasiona a uno mismo y a su familia.

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Puede adoptar múltiples formas: desde la masturbación compulsiva, las relaciones promiscuas breves con múltiples parejas heterosexuales u homosexuales, los encuentros sexuales con personas desconocidas o la frecuentación habitual de prostíbulos, hasta el uso de pornografía (vídeos, revistas, ciberporno) o de líneas telefónicas eróticas, en donde la persona intenta satisfacer fantasías sexuales de toda índole.

Se trata de un hábito sexual carente de connotaciones afectivas. Como ocurre también en otras conductas adictivas (Echeburúa y Corral, 2010; Potenza, 2006), lo que lleva a la búsqueda de la relación sexual es más el alivio del malestar que la búsqueda del bienestar. El sexo se convierte en un remedio para reducir el desasosiego emocional y la actividad sexual en algo morboso y obsesivo. De este modo, se utiliza el sexo como una estrategia (inadecuada) de afrontamiento.

Además, es una adicción invisible, pues a diferencia de otras adicciones químicas, no se puede objetivar la conducta mediante controles o analíticas.

Afecta más a hombres que a mujeres.

CAUSAS DE LA ADICCIÓN AL SEXO

Las causas de este trastorno no están del todo claras. En la infancia de algunos adictos al sexo puede haber abusos o traumas sexuales (que los afectados frecuentemente suelen negar o desconocer), existencia de una familia de origen problemática o desestructurada, o fracaso social. En otras personas, sin embargo, es el fracaso de una relación afectiva en la vida adulta, vivido de forma muy dramática, lo que actúa como desencadenante. Otras veces se trata de personas con discapacidad mental o de enfermos mentales con trastornos psiquiátricos severos que se implican en este tipo de conductas estereotipadas.

Existen también algunos rasgos de personalidad que hacen a la persona más vulnerable a la adicción al sexo, como es el caso de la elevada impulsividad, la búsqueda de sensaciones nuevas o los rasgos obsesivos (Janssen, Goodrich, Petrocelli y Bancroft, 2009). En general, la insatisfacción, las carencias afectivas y las sustancias adictivas (alcohol y cocaína) están detrás de un síndrome capaz de destruir a quien lo padece.

Las características que presentan las personas adictas al sexo se asemejan a aquellas que presentan trastornos del control de los impulsos (como por ejemplo la ludopatía), el trastorno obsesivocompulsivoTDAH, la depresión y los trastornos de personalidad (histriónico, narcisista, paranoide).

Entre las personas de riesgo a desarrollar esta adicción se encuentran aquellas que cuentan con una baja autoestima, que muestran una insatisfacción con su imagen corporal, que presentan algún tipo de disfunciones sexuales o que tienen un historial insatisfactorio de relaciones de pareja.

 PERFIL DE LA PERSONA ADICTA AL SEXO

La persona adicta al sexo suele presentar las siguientes características:

  • Varón joven (denominada satiriasis, en varones y ninfomanía en el caso de las mujeres).
  • Problemas de control de impulsos, falta de concentración,… La satisfacción sólo la obtienen en el momento, sintiéndose posteriormente culpables por haber mantenido la relación.
  • Persistencia en la conducta a pesar de las consecuencias negativas.
  • Tienen pensamientos sobre temas sexuales casi de forma constante y de manera intrusiva.
  • La persona no es capaz de controlar su impulso sexual.
  • Promiscuo/a, su conducta sexual es ocultada mediante engaños, mentiras.
  • Frecuentemente recurren a la masturbación, encuentros con desconocidos, cibersexo, pornografía, prostitución…
  • El tiempo dedicado a la búsqueda de sexo le puede llevar al aislamiento, además de traerle problemas económicos y familiares.
  • Baja autoestima.
  • Presentan malestar similar al síndrome de abstinencia cuando no consiguen mantener relaciones sexuales.

 CEREBRO Y ADICCIÓN AL SEXO

La adicción al sexo parece estar relacionada con una anormalidad bioquímica o con ciertos cambios químicos en el cerebro. Al igual que existe un mecanismo de supervivencia y recompensa en nuestro cerebro respecto a la comida o las drogas, puede existir una vía común respecto al interés por el sexo. Las regiones cerebrales que se activan en las personas adictas al sexo son el córtex del cíngulo anterior, la amígdala y el estriado ventral, los mismos centros de recompensa que se activan en el cerebro de los adictos cuando visualizan la sustancia a la que están enganchados.

Algunos estudios han apuntado a que las lesiones en la corteza prefrontal medial del cerebro dan lugar a comportamiento sexual compulsivo. De la misma forma, personas provenientes de familias disfuncionales o víctimas de abusos son los individuos más proclives a caer en este trastorno de carácter sexual.

El comportamiento sexual adictivo se gesta, en la mayoría de los casos, en la mente, donde las fantasías sexuales y los pensamientos eróticos se convierten en la válvula de escape de los problemas laborales, las relaciones rotas, la baja autoestima o la insatisfacción personal. Otras veces es el alcohol o alguna otra droga estimulante, como la cocaína, lo que pone en marcha el circuito adictivo. La cocaína libera la dopamina, justamente el mismo neurotransmisor que activa el deseo sexual (Goodman, 2008).

¿ES LA ADICCIÓN AL SEXO UNA PATOLOGÍA?

El manual diagnóstico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR no lo contempla como entidad diagnóstica por sí mismo, si bien, incluye a este tipo de alteraciones dentro del Trastorno Sexual no Especificado.

Sin embargo, el DSM-V  denomina la adicción al sexo, como un trastorno de la Hipersexualidad. Un trastorno obsesivo compulsivo, por el cual los afectados son absolutamente incapaces de controlar voluntariamente sus pensamientos.

Los síntomas generales para su diagnóstico son:

  • Falta de control sobre la conducta sexual inapropiada.
  • Comportamiento sexual persistente con características autodestructivas.
  • Incapacidad de evitar o reprimir dicha conducta.
  • Cambios severos de humor relacionados con la actividad sexual (por ejemplo depresión o euforia).
  • Aumento gradual del número de relaciones sexuales.
  • Inversión de una cantidad de tiempo excesiva para buscar relaciones sexuales.
  • Interferencia negativa de esta conducta sexual en las actividades sociales ocupacionales o de ocio, o consecuencias de tipo médico o legal.

Son síntomas de adicción: pasar muchas horas en los chats eróticos o buscando cibersexo; buscar personas anónimas para desarrollar fantasías sexuales que normalmente no se realizan en la vida real; alternar el cibersexo con los teléfonos eróticos; masturbarse mientras se está en un chat erótico; y preferir obtener el placer sexual en Internet antes que en la relación con la propia pareja.

Si bien todas las parafilias (pedofilia, exhibicionismo, travestismo, prácticas sadomasoquistas, etcétera) cumplen criterios de adicción sexual, la adicción al sexo no tiene por qué ser necesariamente parafílica.

CONSECUENCIAS DE LA ADICCIÓN AL SEXO

La dependencia al sexo tiene su reflejo en la aparición de un síndrome de abstinencia caracterizado por nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, dolores de cabeza, temblores e insomnio.

Asimismo, la persona se habitúa a los estímulos sexuales, por lo que éstos necesitan ser cada vez más excitantes para poder experimentar el goce inicial (tolerancia) (Echeburúa, 1999). El adicto pierde varias horas todos los días en la búsqueda del objetivo sexual en una espiral de sexo sin control. El orgasmo genera insatisfacción, pero esta lleva, a su vez, a la búsqueda compulsiva del placer.

Como en el caso del resto de las adicciones, la adicción al sexo conlleva consecuencias negativas en la vida cotidiana: desmoronamiento de la autoestima, pérdida de la pareja, riesgo de contraer sida y enfermedades de transmisión sexual, problemas legales derivados del acoso sexual, pensamientos obsesivos en relación con el sexo e incluso intentos de suicidio. También, es habitual dejar de lado el cuidado del aspecto físico y de la salud, así como las actividades sociales, laborales o familiares (Kalichman, Cherry, Cain, Pope y Kalichman, 2005).

Esta adicción genera un grado alto de sufrimiento, ansiedad, vergüenza y autodestrucción. La vida sexual se acaba viviendo en secreto y con culpa.

TRATAMIENTO DE LA ADICCIÓN AL SEXO

Como ocurre en todas las adicciones, el paso imprescindible para salir de ellas, consiste en aceptar el problema como algo real que manipula y perjudica nuestra actividad diaria. Desde el Centro Sanitario Ambulatorio Casa Blanca abordamos esta problemática.

El objetivo del tratamiento de la adicción al sexo es enseñar al paciente a controlar la compulsión al sexo y ayudarle a mejorar sus relaciones interpersonales. Las técnicas cognitivo-conductuales son las que se muestran más eficaces en este tipo de trastornos. El proceso de intervención desde estas técnicas se basa en una evaluación previa del problema que es seguida de un programa de tratamiento de educación sexual, el cambio de actitudes sexuales, manejo de emociones y relaciones interpersonales y técnicas de exposición con prevención de respuesta dirigidas a controlar los comportamientos compulsivos.

Para ello, se combinan diferentes estrategias dirigidas a adquirir un control sobre la manifestación psicofisiológica de la emoción (por ejemplo mediante técnicas de relajación) y sobre la manifestación cognitiva de la misma (por ejemplo técnicas de detección del pensamiento, autoinstrucciones…).

Para poder seleccionar la técnica más apropiada a utilizar en cada adicto al sexo es fundamental tener en cuenta tanto las características del paciente (rasgos de personalidad, recursos personales, intentos previos de solución) como el funcionamiento del problema (historia previa, desarrollo, factores que mantienen actualmente el problema…).

Las estrategias cognitivas y de manejo emocional anteriormente mencionadas deben combinarse con entrenamientos conductuales, consistentes en la combinación de diferentes técnicas basadas en el aprendizaje de nuevas conductas o en la eliminación de las ya existentes. Los entrenamientos conductuales enseñan al paciente a hacer frente a la situación (el deseo de mantener la relación sexual) sin llevar a cabo la compulsión (mantener la relación sexual). A este tipo de técnica se le denomina exposición programada con prevención de respuesta.

En algunos casos, la psicoterapia debe acompañarse de terapia farmacológica prescrita por el psiquiatra. Los ISRS son fármacos antidepresivos que se han mostrado altamente eficaces en el tratamiento del trastorno obsesivo compulsivo y que también son frecuentemente empleados para el tratamiento de la adicción al sexo.

 

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Bibliografía:

https://psicologiaymente.net/neurociencias/hipersexualidad-cerebro-adicto-al-sexo

http://www.enlinea.cij.gob.mx/Cursos/Hospitalizacion/pdf/echeburua.pdf

https://www.abc.es/salud/noticias/20140714/abci-sexo-adiccion-cerebro-201407141134.html

https://lamenteesmaravillosa.com/la-adiccion-al-sexo-o-satiriasis/

https://www.webconsultas.com/mente-y-emociones/adicciones/que-es-la-adiccion-al-sexo

 

 

 

 

LA ADICCIÓN ENTENDIDA COMO TRASTORNO MENTAL

Entender las conductas adictivas como un trastorno mental es un tema controvertido y cuestionado en nuestra sociedad actual, pues existe un gran desconocimiento en la sociedad en general, sobre los mecanismos neurobiológicos subyacentes a estas conductas y poca  investigación aún al respecto.

Según la Dra. Nora Volkow, directora del National Institute on Drug Abuse (NIDA) en EEUU, “el concepto de adicción como un trastorno de la mente/cerebro desafía valores profundamente arraigados en la opinión pública, sobre autodeterminación y responsabilidad personal que señalan el uso de drogas por estas personas adictas como un acto voluntario y hedonista”.

A este respecto, la SEPD (Sociedad Española de Patología Dual) ha querido aclarar que:

Nadie elige tener una adicción. Los factores sociales ponen en contacto a la población con las drogas o sustancias pero son factores individuales los determinantes de la vulnerabilidad a la adicción. Solo un 10% de las personas expuestas a sustancias sufrirán una adicción y, de entre estas personas, la gran mayoría sufre, además de la adicción, otro problema mental, padeciendo lo que se denomina patología dual. “No todo el que consume tiene una adicción, y el que la sufre no la elige”.

Por ello, la SEPD, la Fundación Patología Dual, la WADD y la Sección de Patología Dual de la Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA) han elaborado el siguiente decálogo:

Szerman N (1,2,4,5) Martinez-Raga J(1,4,5), Baler R (3), Roncero C (2,3,4,5), Vega P(4,5), Basurte I (4,5), Grau-López, Torrens M (1,2,4), Casas M (1,2,4,5), Ruiz P.(4)

1 World Association on Dual Disorders

2 WPA Section on Dual Disorders

3 National Institute on Drug Abuse (USA)

4 Sociedad Española de Patología Dual

5 Fundación de Patología Dual

 Las adicciones constituyen, según las actuales clasificaciones internacionales de la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psiquiatría (CIE y DSM) un trastorno mental, como otros, y no un problema de voluntad, fallo del “carácter” o vicio de aquellos que lo sufren.

  • La comunidad científica ha identificado las evidencias que apoyan su reconocimiento como un trastorno de clara base cerebral, al igual que otras enfermedades mentales, y ha dado lugar al llamado “modelo de la adicción como enfermedad del cerebro”

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  • Como otros trastornos mentales, las actuales clasificaciones permiten una valoración dimensional de las adicciones: leve, moderada o grave. En este último caso, podría cursar con dependencia fisiológica y su evolución puede ser crónica y con frecuentes recaídas
  • Solo el 10% de las personas en contacto con sustancias o situaciones con propiedades adictivas, sufrirán una adicción. Ese porcentaje de población expuesta a sustancias o situaciones adictivas, desarrollarán este problema de salud mental llamado Trastorno por Consumo de Sustancias y/o Adicción. Estas personas presentan una susceptibilidad y vulnerabilidad que viene producida por factores individuales, genéticos, psicopatológicos y medioambientales.
  • Las adicciones se presentan, en su amplia mayoría, junto con otros trastornos mentales, situación clínica reconocida y denominada Patología Dual, que sucede en, al menos, el 70%, según estudios epidemiológicos españoles e internacionales, datos que con las evidencias actuales, están probablemente infra diagnosticados. Los trastornos mentales de cualquier tipo cursan en más del 50% con usos problemáticos o adictivos a sustancias. Las actuales evidencias  científicas apoyan que no se trata de dos trastornos diferentes, sino de distintas manifestaciones clínicas que interactúan y se presentan según circunstancias individuales y medioambientales, de forma conjunta o secuencial, indistintamente de que se manifieste primero una u otra.
  • Los estudios epidemiológicos no incorporan las adicciones comportamentales o adicciones sin sustancia, como el trastorno por juego u otros, reconocidos ahora como equivalentes por sus semejanzas clínicas y neurobiológicas con los trastornos adictivos a sustancias. Sin embargo, estas adicciones se ponen en marcha también en personas vulnerables y con otros trastornos mentales.
  • Los trastornos adictivos y la patología dual pueden ir asociados a otras enfermedades médicas, como las infecciosas por ejemplo, que forman parte integral del propio proceso de la patología dual.
  • El efecto de las sustancias con capacidad adictiva es diferente, en ocasiones antagónico, en distintos grupos de personas, lo que incorpora a la patología dual, el concepto de Medicina de Precisión o personalizada para tratar a los pacientes que las sufren. El enfoque de la patología dual permite, así, un tratamiento biopsico-social personalizado para individualizar el tratamiento en las personas y no en las sustancias.
  • Los pacientes con trastornos mentales, incluidas las adicciones, deben tener acceso a un único modelo asistencial multidisciplinar que integre y/o coordine la red de salud mental y la red de adicciones. La existencia como hasta ahora de dos puertas, adicciones y salud mental, para un único enfermo, conduce al que ha sido llamado “síndrome de la puerta equivocada”. Todo paciente tiene derecho a ser adecuadamente evaluado por profesionales expertos y a recibir una asistencia integral en patología dual, basada en las evidencias científicas. La existencia de dos redes asistenciales no es suficientemente eficaz ni eficiente y deja a muchos pacientes sin diagnóstico de la patología dual, como puso de manifiesto el estudio epidemiológico de Madrid, y por tanto sin acceso a un tratamiento integral.
  • El concepto de patología dual, basado en la neurociencia, ciencia de carácter marcadamente multidisciplinar, es el único que garantiza un abordaje integral de estos pacientes en sus vertientes biológica y de forma inseparable, como en cualquier otro trastorno mental, la atención psicológica y social. En los años ochenta del siglo pasado los pacientes con trastornos mentales fueron integrados definitivamente en el Sistema Nacional de Salud, con la excepción de aquellos que sufrían de forma relevante adicciones, exclusión que discriminó a estas personas, relegadas a la atención en redes diferenciadas. Por todo ello, estas sociedades científicas expresan: “En el abordaje de las personas con adicciones y con patología dual se deben aplicar los conocimientos científicos, tanto de la medicina como de la psiquiatría y psicología actual. El tratamiento basado en las evidencias científicas debe centrarse en el paciente, ser integral, de calidad y de libre acceso. Todo ello ayudará a no repetir los errores del pasado y evitará que se estigmatice gravemente tanto al paciente como a sus familias”

 

 

Bibliografía:

http://www.patologiadual.es/docs/Decalogo_Patologia_Dual_SEPDv2.pdf

Neurofelicidad o cómo programar tu cerebro para ser feliz

En este post trataremos sobre la neurofelicidad, de qué estamos hablando cuando utilizamos ese término y sus posibles aplicaciones terapéuticas.

Neurofelicidad es la unión de neuro y felicidad, por lo que podemos imaginar que hablar de neurofelicidad es tratar de la felicidad y el cerebro, de cómo éste puede puede moldearse para incrementar nuestros estados de felicidad.

Según Manuela Martínez Ortiz, En la actualidad se está investigando cómo se origina la felicidad y los sentimientos agradables que la acompañan: satisfacción, motivación, esperanza, optimismo y alegría. Gracias al gran avance en el conocimiento sobre el cerebro se sabe que la felicidad no es un estado al que se llega por azar, sino que es el resultado de la actividad de unos circuitos cerebrales diseñados por la evolución para producir este estado de bienestar. Los mecanismos cerebrales de la felicidad son parcialmente similares a los implicados en las emociones positivas y en el placer. El conocimiento sobre qué activa estos circuitos permite actuar, de forma voluntaria, en nuestro beneficio. La felicidad es, por tanto, un producto del cerebro, pudiendo, así, considerarse que la fórmula de la felicidad está en el cerebro.

En neurociencia se habla de la plasticidad cerebral o neuroplasticidad para referirse a lo moldeable que es la estructura y actividad del cerebro a lo largo de toda nuestra vida, por lo que está en permanente cambio. Así, a través del control de nuestros pensamientos, las emociones y la conducta conseguiremos los cambios cerebrales necesarios para hacer que nos sintamos felices.

Este vídeo trata sobre cómo el cerebro puede entrenarse para la alegría, la felicidad y las sonrisas. VÍDEO

Por lo tanto, cualquier planteamiento que hagamos sobre qué pautas debemos seguir para alcanzar y mantener el estado de felicidad puede beneficiarse de los conocimientos científicos sobre el funcionamiento del órgano en el que reside la mente: el cerebro. Así, nosotros podemos poner de nuestra parte para que los circuitos cerebrales de la felicidad se activen y, de este modo, sentirnos bien. El conocimiento sobre qué activa estos circuitos nos permitirá actuar en nuestro beneficio.usa_tu_cerebro

Todos podemos ser más felices de lo que somos, más allá de la genética y las condiciones sociales. Es una cuestión de aprendizaje, que se puede logar con ejercicios y disciplina. La felicidad es un aprendizaje y que, en la actualidad, por primera vez, está siendo estudiada como ciencia. El conocer cómo podemos ser más felices puede ser de ayuda a cualquier edad de la vida y tener efectos beneficiosos en todos los aspectos de nuestra vida, desde las relaciones familiares e íntimas a conseguir los logros que uno considera importantes. Pero es más, también ayuda a tener unas herramientas que nos permiten tolerar el dolor, la frustración, el fracaso, y seguir adelante con ánimo, confianza en nosotros mismos y esperanza. (Manuela Martínez)

Una característica muy importante de la neuroplasticidad es que puede ser guiada, favorecida o estimulada a través de la conducta o la estimulación sensorial, por ejemplo, con la repetición de ciertos patrones de movimiento, o mediante la estimulación sensitiva. Mediante múltiples investigaciones, técnicas como el biofeedback o retroalimentación biológica, mindfulness y otras prácticas de relajación, han confirmado que  el organismo, al practicarlas de forma regular, segrega una serie de hormonas tales como: serotonina, que alivia el estado de ánimo; dopamina, que estimula la motivación e interés y endorfinas, que generan felicidad y analgesia, ya que son opiáceos naturales del organismo. Son por eso llamadas “hormonas de la felicidad”.

De esta forma, el uso de técnicas de este tipo va a propiciar un aumento de la felicidad de la persona y pueden aplicarse desde distintos enfoques de prevención y tratamiento de enfermedades.

La neurofelicidad podría aplicarse, por ejemplo, en la prevención de drogodependencias, pues la persona que aprende a entrenarse para ser más feliz sin drogas, será menos vulnerable a caer en el consumo de ellas.

Para más información sobre esto, podéis escuchar a la propia Manuela Martínez en una conferencia sobre Neurofelicidad: cómo reprogramar tu cerebro para ser feliz. CONFERENCIA

Depresión y alteraciones cognitivas

La depresión, según la OMS, es un trastorno mental que se caracteriza por sentimientos de tristeza, pérdida de interés, pérdida de placer, sentimientos de culpa, falta de autoestima, trastornos del sueño y del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. Cursa con recaídas y tiende a la cronificación. Las alteraciones cognitivas constituirían según diversos autores una parte nuclear del trastorno depresivo mayor (TDM). En las clasificaciones actuales como el DSM-5, las alteraciones cognitivas forman parte de los criterios diagnósticos de los trastornos depresivos. (Roca et al., 2015).entrada depresion deficits cognitivos marzo 16 (más…)