Blog del programa de rehabilitación y entrenamiento neurocognitivo en patología dual (drogodependencia + enfermedad mental)

A propósito de una entrevista que nos hacían en Onda Cero Llerena el pasado 11 de mayo, sobre el fenómeno del “botellón” entre los jóvenes y sus implicaciones en cuanto al consumo de drogas en adolescentes, vamos a abordar el tema en este post.

El problema del botellón: estadísticas de consumo entre los jóvenes

¿Qué es el “botellón”? O mejor dicho, “ir de botellón”.

La palabra botellón, literalmente, significaría botella grande. Sin embargo, en los últimos años, esta palabra, más que vincularse a un recipiente, se refiere al contenido alcohólico, es decir, “ir de botellón” es irse a beber y a consumir otras drogas en grupo y al aire libre.

La Wikipedia define Botellón como un término que describe la costumbre extendida en España desde finales del siglo XX, sobre todo entre los jóvenes, de consumir grandes cantidades de bebidas alcohólicas en la vía pública.

Cuando hablamos de “costumbre”, nos estamos refiriendo a un hábito, en este caso, asociado al ocio.

Por tanto, hablar de botellón es hablar de consumo de drogas y estilo de ocio entre los jóvenes.

botellón

El consumo abusivo de drogas afecta al estado de ánimo y al comportamiento del adolescente

 Hablemos de cifras: ¿cuánto consumen los jóvenes?

La media del consumo de tóxicos de jóvenes europeos se sitúa en un 2,7% mientras que en España esta tasa se encuentra en un 3,7%.

La Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas, en la última Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) de 2013, concluye que  la edad de inicio más precoz es para las bebidas alcohólicas, seguido del cannabis.

La edad en la que los jóvenes comienzan a consumir alcohol se da entre los 12-13 años aproximadamente, donde se generan salidas nocturnas y donde sus grupos de iguales consumen alcohol, y éste por ser aceptado también se hace consumidor.

El alcohol sigue siendo la sustancia psicoactiva más consumida. El 40,8% de los jóvenes entre 15 y 17 años han hecho botellón y bebido alcohol y el 26,3% reconoce haber tenido borracheras en el último año.

En cuanto al patrón de bebida, merece especial atención el consumo por atracón o binge drinking, que tiene una mayor prevalencia entre los jóvenes de 15 a 29 años, situándose en el 15,5% de esta población. Este tipo de consumo se ha triplicado en una década.

Respecto a esto, la forma de consumo, el lugar del consumo y las circunstancias son las que determinan los riesgos que conlleva.

El abuso de las drogas empieza por un acercamiento a un consumo lúdico, después vendrá́ la adicción o un consumo habitual y finalmente la dependencia. Primero se comienza por pequeñas substancias que van desde el tabaco al alcohol, para pasar a otras más potentes y adictivas.

Hay que tener en cuenta que son diferentes los factores que pueden llevar a los adolescentes al consumo de estas substancias, ya sean factores de tipo social-demográfico, psicológico, personal o familiar, o simplemente la curiosidad por experimentar algo nuevo.

A todo esto, le tenemos que añadir una mayor influencia de factores de riesgo con relación al desarrollo en el proceso evolutivo del adolescente, así́ como sus rasgos de personalidad o su temperamento individual y factores familiares, donde se suele hablar que el consumo de tabaco o alcohol, entre otras drogas, proviene del entorno social y núcleo familiar en el que se desarrolla el adolescente.

Consecuencias del botellón en cuanto a consumo de drogas y estilo de vida

La adolescencia es un período marcado por profundos cambios, tanto en la estructura como en el funcionamiento cerebral, por lo que el consumo de cualquier droga (cannabis o hachís, cocaína, heroína, alcohol, etc.) en esta etapa produce unos  efectos, que serán más o menos dañinos según la cantidad y tipo de sustancia consumida, motivo por el que es tan importante la prevención del consumo de droga antes y durante esa etapa y así favorecer la salud.

A los ojos de la ley, una vez que los jóvenes alcanzan la edad de 18 años ya se consideran adultos, pero el cerebro sigue madurando y perfeccionando hasta más de los 20 años.

Consumir alcohol y otras drogas durante la adolescencia produce alteraciones neurocognitivas pero, si el consumo es intensivo (binge drinking), estas alteraciones son mayores, afectando al funcionamiento de la persona joven en su vida cotidiana.  Las principales consecuencias suelen apreciarse en:

  • El comportamiento de la persona adolescente: desde mostrarse irritable, agresivo o suspicaz, hasta involucrarse en conductas de riesgo que ponen en peligro su seguridad o la de los demás.
  • Deterioro o pérdida de relaciones sociales, cambio de amistades que pueden estar vinculadas al consumo de drogas.
  • Cambio en su estado de ánimo: altibajos. Reacciones exageradas o desproporcionadas.
  • Disminución de su rendimiento escolar
  • Abandono de responsabilidades familiares, de aficiones saludables, por un estilo de ocio vinculado al consumo de drogas.

Ante estos cambios por parte del adolescente, hay que distinguir si son provocados por el consumo de drogas o por el proceso de maduración que corresponde a la adolescencia. Es decir, hay cambios esperables en un adolescente y cambios no esperables ajenos al proceso evolutivo normal, como pueden ser los provocados por el consumo de drogas.

La toma de alcohol por parte de los adolescentes responde a varios motivos. Por un lado, puede responder a un ritual de inicio de la adolescencia y de despedida de la infancia. Los adolescentes quieren hacer lo que los adultos hacen, y eso les lleva a realizar conductas como beber o fumar como forma de alcanzar la adultez de forma más rápida. Sería como si pensaran: “si fumo y bebo ya soy mayor, y no un niño”. Es de la infancia de lo que el adolescente se quiere despedir cuanto antes, y entrar de lleno en el mundo de los “mayores”.

Por otro lado, vivimos en una cultura donde está muy asociado la diversión con el alcohol. Esta situación lleva a que padres que dan mensajes a sus hijos para que no consuman alcohol durante los fines de semana, sean alcohólicos sociales o utilicen el alcohol como forma de divertirse. Es difícil romper esta asociación, y el lograrlo puede darnos la solución a una problemática de todos, y no solo del adolescente.

También, hemos de decir que el alcohol es utilizado por los jóvenes como un desinhibidor social. Ante las demandas de una sociedad en la que se le da mucha importancia a ser socialmente eficaz y socialmente hábil, el alcohol se convierte en un arma que se utiliza para ello. Así es utilizado para ligar, para ser gracioso, para integrarse, para superar problemas de timidez, etc.

¿Qué caracteriza el consumo de alcohol en los jóvenes?

El consumo de alcohol y otras drogas en los jóvenes suele ser un consumo social. En esta etapa se puede instaurar los primeros patrones de un consumo abusivo de alcohol o incluso de un alcoholismo futuro, sin embargo, el consumo del adolescente es en grupo. El joven consume alcohol como forma de integrarse en un grupo de iguales.

Hay que tener en cuenta la importancia del grupo en esta edad de la vida del sujeto. Todo lo hace en grupo. También hará en grupo aquellas conductas nocivas para la salud, como beber en exceso. Sin embargo, hemos de diferenciar a los jóvenes con conductas abusivas y los jóvenes que usan el alcohol como forma de integración social.

El uso abusivo del alcohol en los jóvenes puede estar encubriendo distintas problemáticas que tiene y que no sabe cómo resolver, o que incluso no sabe que tiene. Esta última forma de consumir alcohol tendrá unas repercusiones más dañinas y será necesario tratar y atender esas problemáticas para evitar futuras conductas adictivas y de dependencia.

¿Qué orientaciones se pueden dar a los padres y a los propios jóvenes?

 Algunos consejos u orientaciones que pueden ayudar a los padres:
  • Ayudar a sus hijos a crecer en un mundo de drogas, sin que éstas les destruyan como personas.
  • Retrasar la edad de inicio con acciones de prevención del consumo de drogas desde una edad temprana.
  • Búsqueda alternativas de ocio para su hijo los fines de semana.
  • Mejorar la comunicación con sus hijos.
  • Informar a los hijos de los efectos del alcohol, del alcoholismo así como de otras drogodependencias.
  • Compartir actividades de ocio saludables (no vinculadas al consumo de alcohol u otras drogas) con sus hijos.
Algunos consejos que pueden ayudar a jóvenes y adolescentes:
  • Romper la relación entre: diversión y alcohol o drogas en general , y entre amistad y alcohol.
  • Practicar aquellas actividades de ocio y tiempo libre, deportivas, creativas, literarias, que más le gusten buscando grupos de iguales que tengan estas mismas aficiones.
  • Hablar con los adultos significativos. Los adultos, y más concretamente los padres, son las personas que más pueden asesorar e informar al joven sobre muchas cuestiones, entre ellas el consumo de alcohol. Preguntarle todas las dudas que se tengan sin miedo a qué pensarán, puede serles de mucha ayuda.

Fuente: Psicopedia

Imagen: http://gratisography.com/

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