Blog del programa de rehabilitación y entrenamiento neurocognitivo en patología dual (drogodependencia + enfermedad mental)

En este post vamos a exponer un caso en el que se muestra la relación entre conductas adictivas (drogodependencia y ludopatía), daño cerebral por traumatismo cráneoencefálico (TCE) y enfermedad mental.

Alteraciones de comportamiento en daño cerebral adquirido y consumo de drogas

Alteraciones de comportamiento en daño cerebral adquirido y consumo de drogas

Paciente de 28 años que solicitó tratamiento en la Comunidad Terapéutica Casa Roja por un problema de ludopatía (juego patológico) y deterioro generalizado. Historial de consumo de cocaína esnifada y alcohol principalmente en fines de semana, aunque en el momento actual se encuentra abstinente a todo tipo de sustancia.

Al ingreso, se aprecia dependencia al juego, alteraciones del comportamiento (impulsividad, agresividad), irritabilidad e irascibilidad.

El paciente refiere haber sufrido un traumatismo craneoencefálico (TCE) en un accidente de tráfico hace unos años. Fue valorado por los servicios de emergencias y derivado al hospital de su zona por un cuadro de agitación y deterioro neurológico. Ha estado en tratamiento en el servicio de neurocirugía donde se llevó a cabo una craneotomía frontal derecha y lobectomía frontal (extirpación de parte del lóbulo frontal) por contusiones hemorrágicas.

Aunque la evolución médica es favorable, durante su estancia en el centro se observa una conducta impulsiva y agresiva (episodios de violencia verbal y física), escaso autocontrol emocional y nula asertividad, lo cual provocaba problemas con otros usuarios que estaban en tratamiento. Los padres trasladaban al equipo un cambio importante en él y, especialmente la madre, se mostraba preocupada por la conducta  violenta de su hijo. Tiene antecedentes penales y causas pendientes con la justicia.

Asimismo, se evidenció un deterioro marcado de las funciones ejecutivas (síndrome frontal): dificultades en la planificación de actividades, tendencia a la distracción, problemas para resolver conflictos y tomar decisiones adecuadas, incapacidad para iniciar y detener y modificar su conducta y falta de conciencia social y de implicación con las normas socialmente establecidas y en la convivencia diaria.

Los resultados de la evaluación ponen de manifiesto un trastorno orgánico de la personalidad secundario al TCE y agravado por su historial de consumo.

Decidimos incluirlo en el programa de rehabilitación y entrenamiento neurocognitivo con el fin de reducir la conducta heteroagresiva, potenciar su autocontrol y mejorar los déficits cognitivos presentados.

Los resultados obtenidos ponen de manifiesto una mejoría notable en capacidad atencional y mnésica, incremento en la participación activa y mayor compromiso con el programa, reducción notable de la conducta impulsiva y sintomatología psicopatológica y mejor adaptación social y familiar.

Actualmente se encuentra en tratamiento psiquiátrico y en seguimiento médico y psicológico especializado con buena evolución.

Si quieres saber más sobre este tema:
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